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LA PARUSÍA O FINAL DEL MUNDO. |
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Si nos situamos históricamente
en el siglo VIII, después de la invasión musulmana -año 711-,
vemos una situación generalizada de guerras, hambres, pestes,
deportaciones, pagos de tributos, destrucción de monasterios,
iglesias, pueblos, ciudades y profanación de reliquias de los
santos. Son años de crisis, de conmociones políticas y religiosas,
como la caída del reino visigodo y la herejía del Adopcionismo,
predicada por Prisciliano.
El monje Beato conoció las consecuencias de las invasiones musulmanes:
sufrió razzias de los ejércitos que se llevaban a las muchachas jóvenes
-Tributo de las Cien Doncellas, atribuido a Mauregato-. Vivió
los robos de iglesias y la profanación de reliquias de
santos y mártires que, procedentes del sur (Sevilla, Mérida, Córdoba.)
se refugiaban en |
Los cuatro Jinetes del
Apocalipsis.
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| en los monasterios de las montañas ( Oviedo, San Martín de
Turieno, Astorga, Sahagún.); sufrió, sin duda,
un ambiente de peste, guerras
y caos general, hasta que los reyes como Alfonso II el
Casto (791-842) reanudaran las reconquistas,
la recuperación del reino perdido y
la destrucción del Anticristo, mucho
antes de que apareciera Almanzor (que sería el Anticristo
del año mil). |
Representación del anticristo con vestiduras y gorro orientales.
Beato de Escalada. Siglo X. |
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Todo este
conjunto de hechos hace pensar en la
posible finalización del mundo en torno al año 800. |
| La explicación medieval de la historia del mundo, dividida en seis
milenios, es una forma de contabilizar las distintas
edades históricas. Se creía que Cristo había nacido el año
5200, después de la creación, que duró
seis días, porque al séptimo día Dios descansó. Desde Adán
hasta el nacimiento de Cristo pasaron
5.200 años (cinco milenios + 200 años) y desde Cristo
hasta el año 800 + (200) = 1000, sería el sexto
milenio, al final del cual vendría el Anticristo. |
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El Juicio Final.
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El mismo Beato de Liébana
lo cree y afirma: “Terminará la sexta edad
el año 838
de la era hispánica” y si le restamos 38 años de diferencia
respecto al calendario oficial, tenemos:
838 – 38 = 800.
Es el cómputo
que hace Beato
de Liébana, en el Comentario
al Apocalipsis.
La interpretación
del Libro del Apocalipsis da una respuesta
a este hecho y muchos otros
relacionados con la numerología, a la que
Beato es muy adicto.
Elipando, arzobispo de Toledo, acusa a
Beato de
haber esperado el final del mundo la noche de
Pascua
del año 800, dentro de
una iglesia y que cansados de que no
llegara el final, uno de los importantes
personajes reunidos con él –Ordoño- había
hecho el siguiente comentario: ”Cenemos.
Si se acaba el mundo,
al menos moriremos con el
vientre
lleno”. No es extraño
que la |
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mente de
este monje estuviera preocupada por unos
pensamientos que son conceptos de constante
preocupación en la enseñanza escrita, también gráfica y posiblemente hablada de
Beato:
1.
El inmediato final
del mundo.
2.
La necesidad de recuperar el reino
cristiano perdido.
3.
La integridad de la fe amenazada por la herejía.
4.
La derrota del Anticristo.
5.
La necesidad de buscar un santo protector de
los ejércitos cristianos, en nombre de El Salvador, Rey
y Sacerdote, al mismo tiempo que se buscaba
un signo o símbolo de victoria en la Cruz, una de cuyas importantes
reliquias se conservaba en La Liébana.
No podemos desarrollar estos cinco
pensamientos, porque no es el momento adecuado para ello.
Pero así se deducen de sus
escritos, no obstante nos vamos a detener en el último tema. |
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