En  esta  zona  se  edificaron  los  más importantes monasterios, alguno activo aún y tres de ellos en estado de conservación relativa.  Bien  podemos  llamar a esta zona  la ruta de los monasterios  y  como  tal  debería  figurar  en  las guías y señalizaciones de carretera. Ruta aconsejada para amantes de la historia y del arte.
Gradefes (Gatrefes)  es  el  centro  administrativo municipal de 19 pueblos, estos pueblos son  fundaciones  antiguas  sobre villas romanas, como indica su nombre, repobladas en los siglos  IX  y X   y  dependientes  de  los  monasterios  de  Gradefes ,  Escalada  y   Eslonza primero y de Rueda del Almirante después.

Vista aerea del monasterio de Gradefes (León).

El monasterio de Santa María de Gradefes  fue  fundado  como  cenobio  de  las monjas bernardas  el  año 1168.  Pocos años después comienza la edificación de la iglesia y demás dependencias,  gracias  a  las  propiedades  que  donan  los  fundadores, D. García y Doña Teresa Pérez y a las generosas dádivas de las dotes y de los fieles, por toda la zona.

Sepulcro de los fundadores del monasterio y enseres del siglo XI encontrados dentro de ellos.

La abadesa de Gradefes tenía jurisdicción civil y criminal  en  varios pueblos de la región constituyendo una merindad.
La  iglesia  cisterciense  de  Gradefes,  no orientada  como es normal, está formada por una cabecera de tres naves,  cerradas con bóvedas sobre nervios apoyados éstos sobre pilares cuadrangulares con medias columnas adosadas.

Vista exterior e interior de la iglesia del monasterio.

Una  girola  formada  por  cinco  espacios  absidiales  gira  por detrás del altar, hecho poco frecuente en un monasterio femenino, pero sí en iglesias de peregrinación. La decoración de capiteles  es  sencilla  a  base  de  flores,  dragones,  palmeras,  lazos,  al  más  puro criterio
cisterciense que mantenía la idea  de  eliminar “las       ornamentaciones        superfluas”, desechadas    por   San   Bernardo.   No   se construyeron las naves hacia los pies, pero sí un  espacio  longitudinal,  en  época posterior barroca, espacio que ocupa el coro monacal, decorado  con  yeserías. Algunas de las sillas del  coro  más  antiguo que se conservan, del siglo XIV, están en el museo arqueológico de Madrid.

Yeserías barrocas del coro.

El exterior de esta cabecera,  lamentablemente queda dentro de la clausura, destaca por los cinco  absidiolos  y  los numerosos canecillos y ménsulas figurando castillos, aves, trenzas y
Absidiolos y capitel. algún tema de lucha entre dos hombres, tema considerado  como  una  representación de la lucha    leonesa.     Uno    de    los    capiteles representa  una  psicostasis  o  pesaje  de las almas,  tema  egipcio  que  es  asumido por la iconografía medieval cristiana,  con  la imagen de  San   Miguel   pesando  las   almas   y   el demonio  cargando  de uno de los platillos de la balanza.  Los muros, hechos con piedra de sillería bien cortada,  muestran numerosas las  marcas de los canteros.
Es  visitable  el  claustro  en  forma  de  corredor  rural,  que  sirve  de  cementerio  para las religiosas y la entrada a la sala capitular, convenientemente restaurada.

Claustro y sala capitular del monasterio.

Unos  versos,  colocados  sobre  la  puerta,  advertían  antiguamente  a  los caminantes que entraban:  Tú,  que  entras  por estas puertas, detén el paso y advierte, que este sitio te convida a que mueras en la vida, para vivir en la muerte.
En su  interior  conservan  cuadros,  imágenes y objetos dignos de figurar en un proyectado museo  que  no  se  realizó.  Destacan  un  Crucificado  del  siglo  XIV,  la  imagen  sedente románica  de  la  Virgen,  un  niño Jesús dormido, la imagen de san Blas que se celebra con ferias importantes de ganados,  y  otras  muchas  piezas de escultura y pintura, procedentes de los retablos barrocos que desaparecieron en su totalidad.

Diferentes vírgenes, destacando en el centro, la imagen sedente románica.

Cristo  crucificado  del siglo XIV, e imagenes barrocas del niño Jesús, destacando la imagen del niño peregrino, ya que sólo es vestida esta talla así en los años santos compostelanos.

Gradefes  tiene  iglesia parroquial sin nada especial que  considerar, dada la importancia del monasterio.
El pueblo aun  conserva el urbanismo propio de otros siglos, con algunas casas señoriales a ambos  lados del camino, transformado en calle casi única de la población. Algunos piedras talladas proceden de los monasterios próximos, como Eslonza y Escalada.
Tiene  piscina  junto  al  río,  pabellón  para  Aluches  y  celebra fiestas veraniegas con gran popularidad.
La  población  está  bien  servida  de  comercios  y  bares,  pero  sin  hospedería,  salvo  el reducido  albergue  que  ofrecen  las  monjas bernardas en el monasterio. Es buena ocasión para  permanecer  en  paz,  escuchando  la liturgia cantada en música gregoriana y saborear los dulces confeccionados por las religiosas.
A 1,5 kilómetros después y por carretera flanqueada por árboles, se llega hasta  Cifuentes (Centfuentes).  En  el cerro de Cifuentes llamado El Castillo, antiguo castro , se enseñaba una  marca  producida por la herradura de la pata del caballo de Santiago, al desprenderse, saltando en  la  batalla contra las huestes musulmanas. Se trata de un castro de época celta, reutilizado  más  tarde  como vigía relacionado con Rueda del Almirante, La Otrera de San Cipriano y  el  Castillo de Villapadierna, que ha ofrecido restos de distintas épocas: objetos cerámicos,  pedazos  de  cobre,  espuelas,  estribos  y otros objetos, presa de los furtivos y buscametales.  Estos  no se conformaron con buscar, sino que con una máquina perforaron el cerro en busca de tesoros ocultos en un profundo pozo, como monedas envueltas en una piel  de  toro,  ollas con doblones  de oro o raros collares abandonados por  los moros que huyeron precipitadamente.

Iglesia de Cifuentes, en la base del árbol se pueden ver restos del monasterio de Eslonza.

En la iglesia, obra del siglo XVI, con buena portada renacentista, se depositaron  pinturas y sillerías  procedentes   del   próximo   monasterio   de   San  Pedro  de   Eslonza   que   han desaparecido.
Se  conserva  una  hermosa  imagen de Santa Ana  con  María  y  la  pila bautismal del siglo XVIII.  En  la  fachada  de  una casa hay dos escudos,  uno  de  los  García  y  otro  de los Llamazares.  Quedan  restos  (Los Murones) de un  albergue para caminantes, dependiente del   famoso  hospital  de  Puente   Villarente, construido  el año 1539, para facilitar el paso de  peregrinos  y caminantes y fundado por el conocido prior de Triacastela.

Restos del Albergue de Cifuentes.

A  poca  distancia  se  alcanza  Casasola (Casa Sola),  que es una pequeña población que nació  como  lugar  de  servicio  en  la  parte  baja  de  la  colina,  donde estaba la fortaleza de Rueda. A la entrada de la población, hay un cruce de carretera. Se toma la dirección de la izquierda  hacia  Rueda  y  Escalada.  Por  la derecha se sigue por una carretera opcional que  pasa  por  Mellanzos,  Santa Olaja de Eslonza,  con  las  ruinas de su gran monasterio, Villarmún,  Palazuelo,  Villasabariego,  Lancia,  pero  es  ruta  larga e incómoda y se acorta alcanzando  estos  mismos  lugares,  al  pasar  por  el  monasterio  de Escalada, además de permitir   continuar   por   Rueda  del  Almirante,  San  Miguel  de  Escalada,  Vega  de  los Árboles, Valle de Mansilla, Mansilla de las Mulas y Villaverde de Sandoval.
La presencia  de los monasterios atraía a caminantes y peregrinos que se diversificaban por distintos sendas y caminos, que ahora han cambiado.
Rueda del Almirante (Rota de los romanos),  situada  sobre  una colina, como verdadero vigía y mirador de la ribera del Esla,  a cuyos  pueblos ofrece su apellido, en recuerdo de su dominio feudal,  ya  que  Rueda, nacida como castro astur y utilizada por los romanos, al estar  cercana a la ciudad de Lancia,  fue una gran fortaleza del poder feudal medieval y fue usada   durante  algunos  siglos,  al  estar  a  medio  camino  entre  Lancia   y   el castillo de Villapadierna.

Restos de muralla de Rueda del Almirante (León).

Hoy  poco queda de su poder, salvo los cimientos del castillo y  de la muralla, el interior de la iglesia  con  restos  medievales  románicos  construidos sobre la muralla, y entre ellos dos capiteles  mozárabes  procedentes  de  Escalada.  Reformas del XVIII, los recuerdos de la historia  y  las  leyendas  de  romanos,  moros y cristianos  que  podemos recordar mientras admiramos  el  espléndido  paisaje  desde  su  mirador,  con  una  cuarentena  de   pueblos, dominios del señor de Rueda.

Iglesia y fuente de las Cien Doncellas de Rueda del Almirante (León).

La Fuente de las Doncellas  presta  un recuerdo santiaguista a esta fortaleza medieval que pasó por varios propietarios.
Otros  cuatro  kilómetros largos  nos conducen hasta el monasterio y la iglesia mozárabe de San Miguel de Escalada del siglo X, conocido aun con el nombre de  El Priorato.

San Miguel de Escalada. Vistas opuestas.

Una  fundación  monástica  de  época  visigótica,  del siglo VII, fue edificada aprovechando elementos  constructivos  romanos, procedentes de la cercana ciudad de Lancia y dedicada a San Miguel.
Abandonada  la  construcción  visigoda  por  la  invasión  de  los  árabes, el rey Alfonso III permitió  a   unos   monjes   mozárabes   venidos   desde   Córdoba,   impulsados   por  las persecuciones musulmanas, la construcción de una iglesia el año 913.
Permanece  la  iglesia mozárabe y uno de los lados  de la galería exterior, no así el resto del claustro, cuyos capiteles y fustes se diseminaron por los lugares de la región.

San Miguel de Escalada. Detalles exteriores. Galeria, ventana geminada, ábside exterior.

En esta  época mozárabe (año 926) se copió y minió en el monasterio el manuscrito mozárabe   Comentario al Libro del Apocalipsis  del  Beato  de  Liébana,  conocido como el Beato de San Miguel de Escalada.
Desde  mediados  del  siglo XII estuvo administrado el monasterio durante varios siglos por los monjes franceses de  la Congregación de San Rufo, de donde procede el nombre de El Priorato. La imagen románica de Santa Maria del siglo XII que se veneró en el monasterio se conserva en el Museo de León.

San Miguel de Escalada. Interior de la iglesia.

El  conjunto  es  uno de los más bellos ejemplares mozárabes, que recuerda a las mezquitas musulmanas  del  sur.  Sus  arcos  de  herradura,  sobre columnas de mármol y granito, con capiteles romanos,  visigóticos  y  mozárabes,  logran   estructurar  un  espacio basilical con planta  de  tres  naves  y  cabecera  separada por un iconóstasis de tres vanos. Los ábsides están   cubiertos  por  cúpulas  gallonadas  de  planta  ultrasemicircular  o  de herradura por dentro, sin embargo, rectangulares en el exterior.

San Miguel de Escalada. Capiteles del arco del ábside central.

San Miguel de Escalada. Detalle de algunos capiteles.

Se  han  aprovechado  también  canceles  visigóticos  colocados  en  su  interior,  y también fuera,  trabajados  con  la  técnica  de  bisel  y  representando palmeras, aves y racimos  de uvas.

San Miguel de Escalada. Canceles, uno de ellos aprovechado para la puerta de la torre.

El       aprovechamiento       de       elementos constructivos   de distintas épocas ofrece esa variedad  de  capiteles, ménsulas, sogueados, fustes  y  dovelas  de  variada   coloración   y calidades.   Sirviendo  de   cimacio  sobre   el capitel,   en   la   penúltima   columna   de   la izquierda, se ha reutilizado una lápida romana procedente  de  Lancia,  con esta inscripción, que  recuerda  a  las  vadinienses:  aquí  esta sepultada  (Valeria)  esposa  de   Montano séate  la  tierra suave o mi muy  amada, si el  tiempo  no  te  hubiera  vencido, podías educar  a  nuestros   hijos   durante   otros

San Miguel de Escalada. Cimacio romano.

fecundos  cinco  años,  pero  la  corriente  del  agua,  cogiéndote,  te  llevó  con   toda facilidad...
En el siglo XII  se  añadió una sólida torre y capilla románica en la parte sur de la cabecera, imitando elementos  de  formas  mozárabes,  como  la  ventana  geminada.  Este espacio se dedicó a panteón y enterramientos, cobijando varios sepulcros medievales antropomorfos. Más  tarde  fue  un   almacén de retablos y altares retirados de la  basílica  mozárabe, entre ellos los restos de San Gonzalo.

San Miguel de Escalada. Detalles de la torre.

En  una  reciente  restauración  han  salido  cimentaciones  anteriores  a  la  torre  y diversas sepulturas,  tanto  en  el interior como en el exterior.

San Miguel de Escalada. Cimentaciones visigóticas y sepulturas encontradas.

Desde El Priorato se  puede  continuar  la  ruta  por el pueblo de San Miguel de Escalada, unido al  que  antiguamente  era  llamado Valdabasta, formando ahora una larga población de  dos  barrios  como  un  camino.  El  nombre  de  Val-da-basta  procede sin duda de la riqueza de las tierras y los campos del valle que abastecían al monasterio.
San Miguel de Escalada. Pila visigótica. Los  monjes  enseñaron a construir molinos y canales  de  riego  en  el   valle,   donde   aun permanece  el   nombre  de  La  Reguera,   y donde  se   producían   abundantes   cereales para    mantener   a   los   estudiantes   de   la universidad de Trianos, situado en el valle del río  Cea ,  en  el  siglo XVI. Valdabasta tiene una    ermita   del   siglo   XVII,    pero   muy reformada, dedicada a San Antonio que hace de  parroquia  del  lugar,   a  donde   se   han llevado la pila bautismal, una cruz procesional valiosa y otras imágenes desde El Priorato. La  pila  de  bautizar  es  de copa cuadrada y recuerda  a  las usadas en la época visigótica, lo cual  demuestra su antiguedad.
Se continúa  a Valle de Mansilla se puede visitar la iglesia con importante retablo barroco rococó  del  año  1752,   obra  del  entallador  Froilán  de  Valladolid,  que  trabajó bajo la influencia de los Tomé.

Pinturas de la bóbeda de la iglesia de Valle de Mansilla (León).

Una  pila  bautismal  del  año 1699  en  el  antiguo batisterio y la capilla con bóveda pintada representando  a  las  cuatro  mujeres  bíblicas,   Judit,   Abigail,   Rachel   y   Jabel ( que recuerdan la cúpulas de Villanófar y de Villapadierna )  forman  un  cielo rococó que cobija los museados  ropajes litúrgicos antiguos y unas bellas andas barrocas.
En  los  acantilados  de  la  parte  derecha  se ven cuevas excavadas en la arcilla, conocidas como Cuevas del Moro,  sin  duda habitáculos antiguos y tal vez eremitorios de los monjes visigodos que fundaron el monasterio de Escalada.
Desde  San  Miguel  de  Escalada  se  puede tomar el camino o carretera de montaña de la derecha  que  conduce  a   Mellanzos,  (Maliaca?)  y  Santa Olaja de  Eslonza,   Villarmún, Palazuelo de Eslonza, Villafañe, Villasabariego y  Puente  Villarente.  Es la ruta aconsejable para automóviles.
Para  caminar  es  aconsejable  tomar el Carrovallejo, que está señalado desde la iglesia de San Antonio  de Valdabasta y que va derecho hasta Santa Olaja de Eslonza .
Los restos  de  un  antiguo  poblado  llamado Vallejo, con iglesia dedicada a San Esteban y una  ermita  de  la  Santa Cruz  servían  de apoyo, en el cruce de caminos,  a los peregrinos que desde el Priorato de Escalada partían antiguamente hacia el monasterio de Eslonza.
La  iglesia  del  pueblo  de  Santa Olaja de Eslonza  es  de  estilo románico tardío, de tres naves  con   una   puerta  lateral,  conserva  los  dos  ábsides  rectos,  pero  el  central   fue  reconstruido en el siglo XVI.

Iglesia de Santa Olaja de Eslonza.

Tenía  un  retablo  de tablas pintadas del siglo XVI, ahora sustituido por un pequeño relieve de Cristo,  María  y  Juan.  Quedan  un  cuadro  de  san  Honofre  y  dos  relicarios  bustos barrocos  procedentes  del  monasterio,  al  igual  que  un  retablito  barroco,  rehecho para adaptarlo,  con una imagen de María de interés. Pero dentro de esta  iglesia encontramos la gran   joya  artística   de   la  zona,  el  cuadro pintado por Juan de Pareja firmado en 1669, representando los desposorios de Santa Catalina  y muchos santos alrededor, entre los que se reconocen a los ángeles Miguel  y  Custodio,  Lazaro,  Agustín, Antonio, Domingo, Juan Bautista,  Isidro,  Rosa  de Lima, etc. Ya lo definió Manuel Gómez Moreno como: “Frio de tono, muy suelto de factura y los terminos mal comprendidos, aventajando, sin embargo, en merito al del  mismo artista que expone en el Museo del Prado”.

Retablos de la iglesia de Santa Olaja de Eslonza.

A  la  derecha  de  Santa  Olaja   impresionan   las  abandonadas  ruinas  de  lo  que  fue  el grandioso monasterio benedictino de San Pedro de Eslonza ( Elisonza).

Ruinas del monasterio de San Pedro de Eslonza.

Nacido de  una  fundación del siglo X, (protegida por el rey García I de León, año 912), se considera  el  monasterio  más  importante  que  había  en toda la zona, después del de San Benito de Sahagún.
Las  ruinas  son  como mudos testigos de una fundación  que   fue  mozárabe  del   siglo  X, primero,  una  importante iglesia románica del XII, después,  un claustro plateresco del siglo XVI,   más   tarde,   y  un  conjunto  de   tres fachadas     barrocas      en      su      exterior posteriormente. Sólo quedan  la fachadas del siglo XVIII, trasladadas a la ciudad de León, donde  presiden hoy la iglesia de Santa María de  Renueva  y  un  sin fin de obras menores,  pero  de  gran  calidad,  diseminadas  por los pueblos de la zona.  Si  tuviéramos que hacer el catálogo de estas piezas, citaríamos

Foto aérea del monasterio de S. Pedro de Eslonza

muchos lugares.  Rara es la  iglesia de estos pueblos cercanos que no tenga alguna pieza, ni casa  particular  que  no  posea  alguna  piedra  labrada  de  la  iglesia  y   del  claustro   del esquilmado  monasterio benedictino de Eslonza. Este fue el resultado de la exclaustración o desamortización del año 1835.

Monasterio de San Pedro de Eslonza a principios de siglo XX y fachadas de la iglesia de Sta. María de Renueva en León.

Al  pueblo de  Villamañán,  se trasladaron gran parte de los importantes retablos  barrocos, el coro, el púlpito y otras esculturas, todo ello conjunto de gran valor.
En  las  ruinas  pueden  aun  indentificarse  cada  una  de   las   partes   que   componían   el monasterio:  iglesia, claustro, refectorio, cocina, nevera, almacén, fuente de agua canalizada y desaladero del pescado.
En  las  cercanías de Santa Olaja y de las ruinas del monasterio (3 Klms.) se halla la antigua ermita  de  Santa María de Villamoros,  de  cabecera octogonal y  con imagen de piedra policromada.   El   retablo   barroco,   repintado   con   purpurina,   tiene   lienzos   con    la representación   de   cinco  abades  benedictinos  con  mitra  y  báculo y cubre lo que fue el antiguo  transparente  del  camarín,  lo  que   evidencia   la   procedencia   del   retablo   del monasterio de Eslonza.

Ermita de Santa María de Villamoros. Santa Olaja de Eslonza (León).

Es santuario  de profunda  devoción desde antiguo en la zona  está enclavado, tal vez, en lo fuera lugar  romano con templo dedicado a alguna divinidad, dependiente de Lancia.
Siguiendo  nuestro  camino,  entramos  en  Villarmún (Villa Vermudo),  nos  sorprende la iglesia  con en un ábside mozárabe con planta de herradura en su interior y rectangular en el exterior, al estilo de San Miguel de  Escalada y con maltratados canículos y modillones, por fuera,  con  temática  figurativa  románica.   Un  canículo  esquinero  se  interpreta  como  la representación de un peregrino.

Iglesia de Villarmún.

En  el  interior  un  arco  de  herradura  poco  pronunciado  apoyado  sobre  dos   capiteles románicos con temas de animales monstruosos  simbólicos el de la izquierda, (arpía,  grifo y basilisco) y vegetales el de la derecha,  enmarca el  bello retablo barroco dedicado  a Santa María de la  Asunción.

Capiteles de la iglesia de Villarmún.

Arco de herradura y retablo de la iglesia de Villarmún.

En  el  muro  interior  se  conserva  una  pieza   de piedra circular, calada en forma de cruz  y cuatro estrellas  helicoidales  de  seis  puntas,  de origen mozárabe, que estaba como celosía en la ventana del  ábside,   hoy  sustituida  por   una   copia   en hierro.

Seguimos  a  Palazuelo de Eslonza,  donde  se  puede ver su la iglesia un hermoso retablo barroco,  dos  grandes  cuadros  con  el  tema  de  El Salvador y el Cristo (una buena copia antigua  del  Cristo de  Velázquez,  de  gran tamaño, que estuvo colocado en el crucero del templo  monacal,  al  lado del  Evangelio),   una  cruz  votiva  de  orfebrería  y  dos   bustos relicarios, todo ello  procedente del monasterio de Eslonza.

Lienzos procedentes del monasterio de S. Pedro de Eslonza, en la iglesia de Palazuelo de Eslonza.

Cruz votiva de orfebrería y bustos relicarios procedentes del monasterio de S. Pedro de Eslonza.

Retablo procedente del monasterio de S. Pedro de Eslonza, en la iglesia de Palazuelo de Eslonza.

Desde  este  último   lugar   se   llega   a   Villafañe,   donde   tomaremos   el   desvío   para Villasabariego,  centro  administrativo del ayuntamiento, compuesto por varios pueblos que pertenecen  a  la  mancomunidad  de  Lancia - Sobarriba:  Palazuelo de  Eslonza,  Valle  de
Mansilla,  Vega de los Arboles,  Villabúrbula, Villacontilde,  Villafalé,  Villafañe,  Villarente, Villiger  y  Villimer,  pero  antes  de  llegar   y desde  el  alto  donde  se  domina  el  pueblo, podemos  ver  a  la izquierda los restos de un torreón      llamado:       El      Palomar      de Villasabariego,  una  gruesa  torre rectangular de  sillería  con  mortero  muy  compacto,  de cronología   romana,   y   que  debió  cumplir entonces similares funciones de vigilancia.

El palomar de Villasabariego.

La  iglesia  de  Villasabariego,  muestra  una fecha sobre la clave del arco de entrada 1790, que indica la fecha de construcción del edificio.  Es  un  gran  espacio longitudinal de cincos tramos y un crucero de formas muy clásicas. Destaca la cúpula pintada  con temas de ocho santos fundadores de órdenes religiosas, sobre pechinas donde se figuran  los  doctores  de la  Iglesia  (Agustín, Gregorio, Jerónimo y Ambrosio).  Entre  los  fundadores  no  está  San Ignacio  de  Loyola,  tal  vez  como  eco  de  la inquina que en esos años se tenía contra los jesuitas.  El  retablo  barroco  presenta  imágenes  buenas.  San  Juan Bautista, San Pablo y especialmente la de Santiago peregrino.

Iglesia de Villasabariego.

Es magnífico el sagrario renacentista con la escena de la Presentación  en el Templo, muy al estilo  de  Juan  de  Juni.  Los  dos  retablos  laterales  tienen  imágenes de santos de buena hechura,  pero a punto de ser destruidas por los xilófagos, como el sagrario.
Aula arqueológica. Villasabariego. En  esta  población  se  ha  construido  en   el edificio  del  nuevo  Ayuntamiento  una   Aula Arqueológica   “Ciudad  de  Lancia”  que  se creó  en  el  año  2000  como  aportación del ayuntamiento       de       Villasabariego       al conocimiento   y   difusión   de   este   legado patrimonial   y   viene    a    mostrar    algunos aspectos  reseñables del yacimiento lanciense desde   la   Prehistoria   hasta   los  fines   del Imperio Romano, haciendo hincapié tanto  en
la  historia  de  las  distintas  etapas  de  la  investigación como en el resultado de las últimas excavaciones.
La vitrina 1  muestra restos de cerámica,  restos óseos,  líticos  y metálicos de la Edad del Bronce, y del poblado astur de la Segunda Edad del Hierro.
xxxx

Vitrina 1 del aula arqueológica.

La peana 1 presenta  elementos  constructivos de  la  ciudad  romana:  tegulas  y restos de revestimiento   marmóreo,   la peana 2  contiene  molinos  redondos  de   época   romana, mientras  que  la peana 3  alberga las pilae del suelo o hipocaustum del caldarium de las termas.  La peana 4  exhibe  los  restos de la tubería de plomo del abastecimiento de agua limpia a la ciudad.
Peana 2 del aula arqueológica.

Peanas 3 y 4 del aula arqueológica.

La vitrina 2  recoge  varios  recipientes  de  Terra Sigillata Hispánica, vajilla de mesa de época romana,  mientras que la nº 3 incluye varias piezas de cerámica común romana entre las que destaca  un  fragmento de ánfora, restos de mosaico polícromo y ladrillo con marca L.V. Insequentis.
xxx

Vitrina 3 del aula arqueológica.

En la vitrina 4  se ha expuesto un conjunto de cerámicas de distintos tipos romanos, pesas o ponderales romanos  de plomo y varios objetos metálicos de hierro y bronce de la misma época.

Vitrina 4 del aula arqueológica.

Se  muestran  también  dos  maquetas,  una  de  todo  el  yacimiento  y  otra de los edificios excavados: Termas y Mercado.
A  este  territorio  pertenece  la  zona  arqueológica  de  la  ciudad histórica de Lancia, que
sorprende   por    su    extensión,     aun    sin desenterrar  en  gran  parte.  Su  situación era inmejorable  para  dominar  los dos valles del Esla  y  del  Porma,  por   eso   hubo   ya   un asentamiento   prehistórico   en  la  Edad  del Bronce.  Los  romanos conquistan la urbe de los astures lancienses el año 25 (a. de C) por medio  del   general   Publio  Carisio   que  la respetó  sin destruirla.  Se incorpora a la vida y   cultura  romana,   siendo  una   mansión  o parada  en  el  intinerario  de   vías   romanas, hasta   principios   del   siglo  V,  en  que  fue abandonada.

El yacimiento ha sido declarado como Bien de Interés Cultural con categoría de Zona. 

Excavaciones en la zona de Lancia.

Arqueológica  desde 1994.  Desde  1996  hasta el año actual, gracias a la reapertura de las excavaciones  por  parte  del  Instituto  Leonés  de   Cultura   (Diputación de León),  se  ha producido  un  avance  significativo  en  el  conocimiento  del  poblado  prerromano,  en   la ampliación  del  urbanismo romano y en la evolución que experimentó la civitas en sus siete siglos de historia.
  Restos prerrománicos. A  pesar  de  que poseemos elocuentes datos para considerar que el antiguo solar lanciense estuvo  ocupado  en  época  prehistórica,  los hallazgos    arqueológicos     más     evidentes muestran que debió existir un pequeño núcleo en  la  Edad  del  Bronce  Antiguo o Medio y también   se   ha   registrado   algún   hallazgo aislado  del  Bronce  Final. Lancia entra en la historia  gracias  a  las  noticias  que  nos  han proporcionado  los historiadores y tratadistas romanos:     Floro,    Orosio,    Dión    Casio, Ptolomeo o  Plinio,  casi  siempre  vinculadas con  la  conquista  del  NO.  peninsular, en el
conocido  bellum asturum,  por  las  tropas  de  Octavio Augusto.  Por  medio del general Publio Carisio la ciudad fue tomada el 26-25 a. Xto. Los epítetos que se la han dado como validisima urbs o "la ciudad más importante de los astures",   según Dión Casio,   parecen 
refrendarse  con  los  hallazgos arqueológicos de    época   prerromana,   que,   según   hoy sabemos,       alcanzaría       una      extensión aproximada de 30 hectáreas para este primer poblamiento   estable.     Este   oppidum   se conoce apenas por las enormes escombreras en torno al cerro y por algún resto del hábitat: construcciones   en   adobe   y   empalizadas, hogares, hornos, cubetas, cenizales, etc., que se   han   localizado    por    (debajo   de   las construcciones termales de época romana.

Restos de construcciones de adobe.

Pero  también  se  han  recogido,  hace  más de un siglo, restos materiales que pertenecen a este período,  como  las  cerámicas  celtibéricas,  los  huesos  trabajados,  monedas de tipo ibérico, fíbulas, cinturones y adornos de bronce y joyas de los tipos habituales  en  el centro de la Meseta.  Hoy  pensamos  que  los  astures  lancienses,  por  su  cultura material, no se diferenciarían mucho de los vacceos.

1 y 2 fíbulas - 3 Cerámica - 4 Huesos trabajados - 5 Joya de oro.

A partir  de  su conquista, a juzgar por las fuentes clásicas, el poblado astur no se destruyó, sino que quedó incólume, como testimonio de la victoria de los romanos. A lo largo del s. I la  ciudad  se  incorpora al Imperio Romano como una ciudad peregrina que pagaba tributo al erario público.  Se  incluirá  además  como  mansio  dentro  de  la  red viaria romana, en concreto  se  recoge  en  la vía 1 según el Itinerario de Antonino Pío "De Italia in Hispanias. Ad Legionem VII Geminam. 647 m. p.
Foto aerea de las escavaciones de Lancia. Muy  probablemente,  desde  fines  del s. I, o principios  del  s. II, durante la dinastía flavia, debió  de  alcanzar  el  grado de municipium flavium,     categoría     deducida     por     la trayectoria  del lanciense Lucius Iunius Maro, que    hizo    carrera    en   la   administración hispano - romana    y    por    los    tipos    de edificaciones públicas que hoy conocemos en la  antigua  ciudad.   Este  período  es  el  que marca el auge de las construcciones públicas, la   red   de   alcantarillado   y   el  urbanismo general, de planta reticular.
Durante el Bajo Imperio se produjo una nueva situación en la civitas lanciense, acorde con la crisis de las ciudades romanas.  Los  edificios  públicos sufren una amortización por parte de construcciones privadas.  Este  hecho  se  observa  en  Lancia  con  la  reutilización   del mercado  por  dependencias  domésticas  de  poca  calidad  edificia.   A  finales del s. IV o principios del V la ocupación permanente se abandona definitivamente.
Las   termas  de  Lancia  fueron  excavadas  por  el  profesor  Jordá  Cerdá  en   los   años 1956-1961, ocupando un espacio entre dos calles o decumani.

Restos de las termas romanas.

Se  trata  de  un  pequeño  edificio  datado  a  finales  del S. I d. Xto., que con el tiempo se modificó  y  se  amplió.   Consta  de  un  pasillo  distribuidor  desde  donde se accede a las habitaciones principales: un posible apodyterium, o vestuario, unas letrinas; un frigidarium o  sala  fría  que  contenía  una  piscina;  y varias salas calientes que se corresponden con el tepidarium o pronigeon (sala templada)  y  la  cella caldaria,  sala  de calor que se define por el hipocaustum, un suelo elevado en cuyo iriterior circula aire caliente,  mantenido  por un horno o praefurnium
Letrinas.

Dibujo explicativo del hipocaustum.

Hacia  el  noroeste  y  sur,  el  conjunto  presenta  nuevas  estancias  que  parecen repetir el esquema  de  habitaciones  caldeadas  y  frías,  de  las  cuales  la  más  característica es una
pequeña  habitación absidada. Hacia el oeste también  se  ampliaron,  con  la  construcción coetánea  del  mercado,  por  medio   de   un muro de contención provisto de contrafuertes que sostenían unas nuevas letrinas.

El  mercado  ha  sido descubierto en las excavaciones del J I.L.C. y pertenece a uno de los tipos más sencillos que se conocen.
Restos del mercado de Lancia. Es  un  edificio  simétrico,    seguramente   de principios    del    siglo  II  d. Xto.,    que   se construyó     posiblemente    por    las    élites romanizadas  de   la  ciudad.    Al   mismo  se accedía  por  una  puerta  principal desde una calle que discurre de norte a sur (Cardo). Desde   aquí   se   entraba   a   dos    grandes vestíbulos  que  debían  sostenerse por medio de  columnas  o  pies  derechos de madera  y más  tarde,  se llegaba a un pasillo  porticado
que  albergaba  cuatro  columnas.  El  suelo  del  patio  era  de  ladrillos. Desde el pasillo se accedía  a  las  tiendas,  un  total  de  seis,  en  series  de  tres  a  cada  lado. El conjunto se completaba con otro pequeño edificio anexo, entre el mercado y  las termas,  que debió de estar semiabierto.
Tanto  el  mercado como las termas conservan sistemas de drenaje o cloacas, lo que indica el uso interno de agua.
Salimos  de  Villasabariego  en  dirección  a  Villafalé,  este  pueblo  posee una iglesia con formas arquitectónicas típicas de la zona, destaca una pila bautismal antigua  muy sencilla, la imagen  de  María  con  el  Niño Jesús, barroca y sobre todo la escultura  muy hermosa, de San  Antonio  con la gocha,  del  siglo XIII.  Es  bueno  el  Cristo  Crucificado  gótico  que preside el altar.

Iglesia, San Antonio con la gocha y Cristo gótico de Villafelé (León).

Continuando  la  carretera  hacia  el  oeste,  nos  encontramos  con  la nacional 601, la cual cruzaremos,  para  dirigirnos a Mansilla mayor, que conserva en la iglesia dedicada a San Miguel, una cabecera que cubre buen retablo cobijado por el rico artesonado de principios del  siglo XVIII  en  forma  de  bóveda  ochavada  con  armadura   de   alfarjes,   llamados comúnmente artesonado.  Es  de  interés  el  retablo  con pinturas y esculturas de la primera mitad del XVII.   Una   predela de retablo gótico del siglo XV, con la representación de los Apóstoles, sobre fondo dorado, despierta nuestra admiración, especialmente   la imagen de Santiago peregrino.

Predela gótica en la iglesia de Mansilla Mayor (León).

Salimos del pueblo y un kilómetro más y entramos en Villaverde de Sandoval, situado en el centro de una rica vega donde confluyen los dos ríos: el Esla y el Porma.
El monasterio cisterciense de Santa María de  Villaverde de Sandoval  fue  fundado por el conde Pedro Ponce de Minerva, Dª. Estefanía Ramírez su mujer,  y los hijos Ramiro, María y Sancha.  Respecto de su iglesia, no consta fecha, pero sí nombres de dos maestros que trabajaban  en  el  monasterio, y son “Dominicus magíster”, de 1202 a 1203, y “Mícael el maestro”, en 1205.
Lo  más  verosímil  es  que  ella  se   deba   al artífice  de  la  de Gradefes, y que esté hecha después,  en  el  último  decenio del siglo XII, ganando,  respecto  de  ella,   en  esbeltez   y claridad cuanto pierde  en complicaciones de estructura.   Edificado    sobre    una    planta monacal  tradicional  que  incluye  una  iglesia de  tres  naves,  con  cabecera  en  la  que se señala al exterior y al interior con tres ábsides con  ventanas  grandes,   muy  esbeltas,   con profusión  de  columnillas  y  molduras, sobre todo  en  el  ábside  central,   y  también   hay claraboyas  en  los hastiales. El aparejo es de sillería  de  caliza   marcada.    Son   de   gran belleza  las  arquerías montadas sobre pilares compuestos    y     capiteles     representando castillos, como en Gradefes.

Abside exterior del monasterio.

Las  cubiertas  de  los  ábsides son semicúpulas volteadas sobre cuatro nervios en abanico; las  capillas  tienen  simples  cañones  a medio punto, y lo mismo los dos tramos últimos del crucero;  la  central  es  vaída  sobre  nervios  cruzados, y el despiezo de sus cascos casi es rectilíneo y perpendicular a los nervios.  Las  demás  bóvedas son de ojivas capialzadas, sin formas,  desarrollándose  aquéllas  a medio punto y con cascos de sillería. Los arcos tienen dobladuras  en  forma  de  bocelón,  son  peraltados  y  a medio  punto,   excepto  los  dos medianeros del cuerpo de la iglesia, que marcan leve apuntamiento.

Cubierta interior de la iglesia.

Destacan  la  portada  de  entrada  a  la iglesia, con la representación del Crucificado y dos figuras orantes en el ático: San Bernardo y Santa María ante el Cristo Crucificado. Vicios y virtudes,   representados   por   monjes   encapuchados,   difícilmente    legibles    al    estar deteriorados.  Con  figuraciones   resueltas  con  gran  belleza,   la  portada  del  norte,  con arquivoltas en zig-zag y capiteles simbólicos de entrelazados simbolizando  la  eternidad,  es de gran efecto.
Portada de la iglesia.

Portada norte de la iglesia.

El monasterio sufrió un gran incendio a finales del siglo XVI, lo que obligó a una importante reconstrucción  posterior.   Así  el   claustro  o  patio   es   neoclásico   de   siglo XVII,   de impresionante  sencillez  arquitectónica,  distribuye siete arcos en cada lienzo, entre pilastras tos canas con basamento y  pretiles,  y cubiertas las naves con bóvedas de lunetos; encima, otro cuerpo semejante, pero cerrados sus huecos, dejando ventanas y claraboyas.

Vistas del claustro.

Hacia  poniente  puertas  dóricas,  con  mutilos y frontispicio, y otra exterior, adornada con pilastras jónicas.  De  la   iglesia  al  claustro  se  abre la puerta de procesiones del siglo XII incorporada en una neoclásica.
Puertas de poniente del monasterio.

Puerta de procesiones.

La  sala  capitular  es  antigua  y  el  refectorio,  la  cocina   y   las   bodegas,   parcialmente conservadas, así como la biblioteca y la gran escalera de subida al sobreclaustro.   La  zona de celdas monacales prácticamente se ha perdido, conservándose la sala abacial en la parte de poniente.
Sala capitular.

Sala abacial.

Cocina y celdas al fondo.

Bodega.

Conserva  en  la  iglesia  un  magnífico retablo su primer tercio consta que fue hecho por un fray Pedro Sánchez, de 1605 a 1618. Es de escuela vallisoletana. Contiene esculturas de la Virgen con el Niño,  Calvario  y  cuatro  relieves  alusivos a San Bernardo y pictórico y con varios relicarios por detrás, hecho poco frecuente.

Retablo principal, a la izquierda parte anterior, a la derecha parte posterior.

Lástima que este importante retablo oculte el ábside cisterciense de la cabecera.
Destacan  en su interior los sarcófagos de los fundadores,  la  imagen  de  la  titular,   Santa María, (Museo diocesano de León), del siglo XII,   la   de   San  Goroteo  del  siglo  XVII, Santiago Matamoros  del mismo siglo, Grupo de  la  Quinta  Angustia,  compuesto de ocho figuras  de madera policromada y con mucho oro en las ropas.   Es de la primera mitad del siglo   XVI;   apreciable   y    además    otros retablos   descompuestos, buenas imágenes y el coro desmontado y recientemente repuesto en la nave central.

La Quinta Angustia.

El  monasterio  de  Sandoval,  situado  en  el  Camino de Santiago, fue centro de atención a peregrinos en su albergue.
Iglesia de Nogales. Salimos    del   monasterio   de   Sandoval   y travesando   el    pueblo   de   Villaverde de Sandoval,  en  el  que  se   encuentra   dicho monasterio,  nos  encaminamos por el antiguo camino jacobeo  hacia el pueblo de Nogales que  posee  una  iglesia de principios del siglo XX  la  cual sustituyó a otra antigua con torre exenta, conserva el retablo barroco sin dorar, con la imagen de su patrono San Simón. Seguimos  nuestra  ruta por el antiguo camino que  discurre  a  la  vera  del río Porma, hasta
llegar al  puente  que atraviesa el río, en  la  población  de  Puente Villarente, uniéndonos en este punto al actual Camino Jacobeo.
Vista del río Porma, hiendo por el viejo camino.

Vista de un palomar, hiendo por el viejo camino.