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DE PORTILLA DE LA REINA A
RIAÑO |
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El caminante continua por la carretera, a falta de
una senda en este tramo, hasta llegar a Barniedo de la Reina, y
después de dejar a la izquierda la pista que conduce al valle de Lechada,
situado entre
montañas de bellos prados , próximo centro deportivo de invierno,
con el nombre de Estación
de esquí de San Glorio. |

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| Al llegar a Barniedo de la Reina, se cruza el
puente y se alcanza el pueblo,
situado a la izquierda, continuando por buena senda, y sin
utilizar la carretera, hasta Boca de Huérgano. |
| Hasta hace poco se conservaron dos pallozas en el
pueblo, desaparecidas por abandono. Techar las casas con paja de
centeno o cuelmo ( pallozas)
era una costumbre normal, antes de ponerse la teja al alcance de
todos. La iglesia de San Vicente Mártir remozada y despojada, como
otras muchas, de sus retablos e imágenes, ahora museados no se sabe
bien dónde, aún conserva una portada románica y un ventanal gótico
de buena factura. |
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Desde aquí, por un
camino de tierra junto al río, se hace el viaje entre
prados, en primavera cubiertos por narcisos amarillos, conocidos en la zona como
capilotes. |
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Sólo a un kilómetro más abajo está Los
Espejos de la Reina (Los Pejos) con su
torre solitaria de dos cuerpos con apariencia de campanario, palomar
y mirador, mostrando un gran reloj, como regalo de los hijos y
nietos de los que alguna vez emigraron a Méjico. La iglesia es de
arquitectura gótica del siglo XIV, con bóveda de crucería, sin
duda el edificio religioso más antiguo de los conservados en la
zona del valle de la Reina. Las armas de los Tobar confirman la
tradición de que en esta iglesia fue enterrada Doña Constanza.
En el pueblo aún se conservan dos hórreos
antiguos. |
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A la salida del pueblo por el camino
se halla en buen estado la
Pisa o Batán, junto
al mismo camino y una cascada de agua que brota bajo una roca en el
monte, conocida como Fuente de la Conalina. |
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| Se llama Pisa en estas tierras a un Batán movido
por el agua que servía para batanear los
cueros o tejidos de lana y lino, productos antes de la zona.
Es un magnífico ejemplar
de industria medieval digno de conocerse con la rueda que
recibe el agua y mueve
el eje, los pesados mazos que golpean alternativamente y los demás
mecanismos. |
| Villafrea de la Reina tiene dos ermitas: la de San Roque, a la entrada, y la de San Antonio, a
la salida del pueblo, además de la iglesia del siglo XV, dedicada a
San Cipriano, que conserva una digna imagen de Santiago Matamoros,
como recuerdo de la devoción de los peregrinos a su paso por estos
lugares, y la imagen de san Roque. |
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| El camino continua a la izquierda del río, dejando
a un lado la Fuente del Piojo y el cruce que conduce a
Guardo, Prioro y Palencia. |
| Se cruza el
antiguo puente, hacia la derecha, entrando en Boca de Huérgano,
(La Villa) centro administrativo
del Ayuntamiento, que pone a disposición de los caminantes
todos los servicios. |
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Al llegar nos recibe el torreón del palacio de los Tobar, restos de un
castillo-palacio dedicado a cacerías de osos, venados, corzos y
jabalíes. En la iglesia había
un retablo con pinturas del siglo XVI, atribuidos al pintor
Francisco Carrancejas,
el cual también pintó los retablos de Casasuertes, Los Espejos y Riaño,
conservados en el Museo diocesano de León . Volviendo a Boca de Huérfano
y continuando la ruta, siguiendo por el RC a la izquierda, hallamos
la ermita de San Tirso, obra del siglo XVI, restaurada y
urbanizada, solitaria en la pradera, centro de importantes romerías.
Conserva un retablo barroco del siglo XVIII con buena escultura del
titular y un lienzo con la escena del santo aserrado por tres |

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esbirros, tortura a la que sometieron al militar y mártir
San Tirso, protector muy socorrido
contra lumbagos y dolor de huesos. Al exterior se ha reutilizado una
lápida vadiniense como fuente, falsificando los nombres. |
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| El agua hace de tumba del pueblo ahogado, que emerge
como un fantasma del más allá mostrando el puente
y los muros de casas y huertos cada verano. |
| El agua del embalse es, a su vez, el espejo de las
hermosas montañas que rodean el valle de Riaño y los
pueblos que forman el ayuntamiento, Carande y Horcadas pertenecientes
a la Mancomunidad de Montaña
de Riaño |
| Cumbres altas se recortan sobre el azul del cielo
rodeando el valle como Pico Yordas (1963) Peñas
Pintas (1988), El Jaido. |
| La villa antigua de Riaño se formó con
cinco núcleos de poblaciones situadas en la convergencia o ángulo
(Riángulo, Rianno) de los dos ríos, el Suso procedente de Valdeburón
y el Yuso,
procedente de Tierra de la Reina, que se han disputado el
nombre de río Esla. |
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Nada queda del lugar, al ser anegado por las aguas
del embalse el año 1990, si no es el recuerdo y las arquitecturas
nuevas que configuran una amalgama de casas de diversos estilos,
formas y materiales, que nada tienen que ver con lo que fue la
capital de la Montaña, veraniega y tranquila durante todo el año.
Centro de ferias de yeguadas que pastaban en el valle y montaraces
vacas del bosque, eran tan famosas
sus ferias, como las fiestas
por sus aluches y
la pesca de las truchas en sus ríos. |
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Lo único que
queda del antiguo Riaño, lugar de veraneo y acogida de caminantes,
son el recuerdo de la desaparecida antigua iglesia de Santiago y su
hospital de peregrinos; cuatro lápidas vadinienses;
la nueva iglesia parroquial, reconstruida con las piedras de
Pedrosa del Rey; las imágenes
de Santa Agueda, el Cristo y Santa María de
Quintanilla restauradas,
y la
hermosa ermita procedente
del desaparecido pueblo |

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| de La Puerta del siglo XIV, trasladada desde el
valle, para salvarla de las aguas. |
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Son de gran interés las pinturas murales de esta
iglesia, entre las que destacan la representación de San Antonio
como caminante con cacha en la mano y un Vía
Crucis barroco, de carácter muy popular que decoran su
interior. |
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| Una torre de línea moderna cuelga las campanas de
los desaparecidos pueblos bajo las aguas del pantano, para que no
siguieran repitiendo bajo el agua el pecado de haber inundado este
hermoso y rico valle. |
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La estela vadiniense, procedente de Pedrosa del Rey,
que se conserva en la sala del ayuntamiento, puede servir de modelo de las otras muchas guardadas en los
museos de León y Santander. El texto dice: D (is) M (anibus) M (onumentum)
P (ositum) COR (nelius) MATE (rnus) CIVES
VAD (iniensis) EX PR (aecepto) Eor (rum) CONVIVENTIUM
BODERO SDVBLEGINO (H) AMI (co)
SVO PLV (us) MIN (us) A(n)NORUM
XLV. A los dioses manes puesto el monumento. Cornelio
Materno ciudadano vadiniense, el que fuera representante de ellos,
por la buena disposición dedicó
el monumento a Bodero Sdublegino su amigo de más o menos 45 años
de edad. El texto puede aludir a un jefe de clan de los vadinienses.
La expresión romana, tan frecuente en las |

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| lápidas, podíamos aplicarla a la antigua villa
de Riaño. H.S.E. (Hic Situs Est: aquí está enterrado).También
podíamos añadir la otra expresión muy usada: S.T.L
(sit terra levis: que la tierra te sea leve). En este caso,
el agua. |
| Algunos hórreos, procedentes de los pueblos del
valle inundado, se han reconstruido en la villa. Nada queda tampoco
del parador de turismo, edificio del año 1945, típico centro turístico
de la época franquista, que fue desmontado ante la presencia de las
aguas. En Riaño hay una zona deportiva de motonáutica en las aguas
del embalse, además de un pabellón circular de formas modernas que
sirve para celebraciones, especialmente de lucha leonesa o aluches. |
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