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ALGUNAS SETAS COMESTIBLES DE
LA ZONA. |
| La abundancia y variedad de setas
comestibles en León, hace que los aficionados puedan encontrar
varias especies en radios muy pequeños
(por ejemplo a quince o
veinte kilómetros de la capital), de las cuales pueden, además,
obtener cierta rentabilidad. |
| La venta de algunas variedades abundantes y de gran
aprecio en Cataluña, País Vasco o
incluso Francia e Italia, pueden llegar a suponer ganancias de
varias decenas de millones. |
| A continuación señalaremos algunas especies comestibles
que pueden recogerse en nuestra Ruta:
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| Boletos. El género «Boletus» es
muy común en León, aunque a juicio de los expertos,
no es correctamente apreciada desde el punto de
vista gastronómico. Los «Boletus» en sus diferentes
especies (edulis, pinícola, luteus, bovini,
etc.) pueden recogerse prácticamente a lo largo de todo el
año y en algún caso, con abundancia.
El níscalo. El níscalo (Lactarius
deliciosus) es probablemente la más común
en toda la |
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| provincia y se puede
encontrar en todos los pinares de la misma. Se cría bajo las coníferas
(pinares, tejos, etc.) durante el otoño y
tiene color carne o anaranjado.
Al cortar el pedicelo se ve en el centro
un agujero rodeado de una corona
inferior blanca y otra exterior anaranjada. |
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La seta de San Jorge. Es la más común en la montaña próxima a Asturias y Cantabria.
Es una seta de primavera que se transporta hasta
Vizcaya, donde es muy
apreciada gastronómicamente. Llamada también «seta
de primavera», crece en
los prados montañosos, hasta una altitud
de 1.750 mtrs., a finales de abril o
primeros de mayo, por San Jorge. Carnosa, con fuerte olor a
harina. El pedicelo o tallo suele ser bastante grueso. Científicamente
es denominada Tricholoma |
| georgii o Calocybe gambosum. Su presencia
se nota por el diferente color de la hierba, que es más
oscuro y fuerte, tomando siempre la forma de media luna o a veces
de círculo completo, el cual es
denominada popularmente «corro de brujas».
Por su alto valor culinario, de comestibilidad
excelente, goza de mayor prestigio que otras en
el mercado, siendo muy buscada en todo el norte de la península. |
| Senderuela o seta de corro. También llamada «carretilla», la
Marasmius oreades, crece de primavera a otoño
formando un clásico «corro de brujas»,
compuesto por un gran número de
ejemplares, o bien rondas o filas.
Presenta un sombrerillo color café con un pezoncillo en
el centro. El tallo es duro,
largo, elástico y no se rompe con un simple
esfuerzo; no es comestible. Su pequeño sombrero, de unos cuatro
centímetros de diámetro es el que se aprovecha y constituye
un buen manjar, resultando ideales
para hacer una tortilla de setas.
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| La seta de cardo. La seta
de cardo (Pleurotus eringii) e s muy abundante
en las tierras del río Cea, al norte de
Sahagún y tiene también una fácil
comercialización. No se encuentra ni en
los bosques ni en los prados de
montaña, sino al borde de los
caminos, barbechos, terrenos incultos, etc. Vive sobre
las plantas del año
anterior, siempre cerca de las raíces
de Eryngium campestre (cardo corredor).
Se conserva
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| seca bastante tiempo. Resulta excelentemente
comestible. Su carne es compacta, blanca y de sabor dulce. |
| Platera. También
llamada «cabeza de fraile», el Clytocybe geotropa,
es una de las setas de excelente comestibilidad, que sin embargo
no es muy conocida. Aparece en el otoño,
durante el mes de noviembre, en los valles
abrigados, formando un conjunto de línea
irregular compuesto por un gran número
de ejemplares. Su carne es blancuzca y de olor muy agradable,
parecida al heno recién segado. El
sombrero ofrece un mamelón en el centro que
asemeja a la cabeza de un monje o un
fraile; el pie, robusto y macizo
está engrosado por la base. |
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Parasol. También llamado
«apagador», la Lepiota procera es una seta
comestible de la mejor calidad, excepto
el pie, que es de naturaleza leñosa y coriácea.
Su porte es uno de los más majestuosos,
destacando entre prados y brezales. De joven parece un
mazo y a medida que envejece adopta la forma de un parasol y
más tarde de una gran sombrilla. Esta versatilidad
de formas también la manifiesta
en su gastronomía. Cuando es joven
puede comerse en un mixto de hongos y cuando tiene el tamaño
de adulto, se puede comer a la parrilla o empanada como si fuera
carne. A medida que envejece resulta poco
digestiva, ya que la carne se vuelve fibrosa. |
| Barbuda. El Coprinus comatus es
para algunos la seta más delicada que existe. Después
de la «oronja» (Amanita caesarea) muchos micófagos
la consideran como la de mejor
calidad. Sin embargo resulta muy buen comestible
sólo cuando los ejemplares poseen las láminas blancas
y debe rechazarse cuando están negras. Es muy delicada
porque una vez cogida debe cocinarse al
poco tiempo, ya que se corre
el riesgo de que se disuelva formando una masa
entintada. |
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Seta de caballeros. Esta seta de láminas amarillas, cutícula
de color amarillo verdoso, ligeramente escamosa
y viscosa presenta una carne de color blanco y sabor
agradable. Se encuentra en pinares arenosos,
muy enterrado entre las agujas.
Resulta de excelente comestibilidad y según la
tradición debió gozar de prestigio gastronómico en
los tiempos medievales. Su nombre podría
ptoceder de los caballeros de León y Burgos, quienes
la consumían en sus banquetes.
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| Pie azul. Pie violeta. La Lepista nuda o
Tricholoma nudum, es conocida
por lo general como "seta
de pie azul".
Es relativamente, frecuente en la montaña norte de León.
Tanto el sombrero como el pie
presentan un color violáceo más o
menos intenso. Resulta buen comestible,
con su carne ligeramente violácea, un poco ácida
y poco perfumada, aunque es
ligeramente viscosa. De mejor
comestibilidad es la Lepista
personata «seta de pie violeta», ya
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| que carece de viscosidad. Posee el pie violeta como
su nombre indica, pero el sombrerillo es de color gris con
frecuencia matizado en violeta. Las laminillas son blanquecinas.
Crece en las praderas formando rondas. |
| Champiñones silvestres. El champiñón
silvestre (Psalliota campestris o Agaricus
campestris) es una seta que aparece
durante la primavera y el verano en
pastizales y prados. Aunque de un valor culinario inferior al de
la seta de primavera es recolectada por algún micólogo que
las recoge para el consumo propio, ya que no gozan del
favor de gran número de personas. Esto
es debido a que puede
confundirse con la Psalliota
xanthodenna, que es tóxica, o bien por
consumir ejemplares viejos, que contienen en sus láminas
ergotina, por ello se recomienda no recolectar
los ejemplares con las láminas ya negras. Otro champiñón
comestible es el Psalliota silvicola o Agaricus sylvicola, que
resulta apetecible por su olor anisado. Se tiñe
de amarillo por el roce de unos
ejemplares con otros. Al igual que el anterior no
debe confundirse con la P. xanthodenna, que también se tiñe de
amarillo al tocarlo, aunque es un color más intenso.
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RECOLECCION Y CONSERVACIÓN. |
| Debido a que las setas sólo aparecen en dos
estaciones del año, durante la primavera y el otoño lluviosos si
se desean consumir en otras épocas del año deben conservarse
intentando mantener en la mejor forma posible sus cualidades
gastronómicas. Para ello a los ejemplares sanos, una vez
recogidos y limpiados, se les puede someter a las siguientes técnicas
de conservación: |
| Desecado: Es la más empleada, y de
ello nos han dado cuenta en algunos lugares de la provincia como
Lorenzana, donde algunas setas de campo como la «de cardo» o la
«de caballero» eran unidas en forma de ristras y colgadas en
sitios oscuros, aireados y secos hasta que soltaran todo el agua.
Cuando se iban a consumir se las dejaba a remojo en agua. |
| Los «boletos», la «senderilla» y las «trompetas»
también pueden ser secadas de esta manera; si bien los ejemplares
grandes pueden desecarse una vez que se han cortado en rodajas.
Una vez secos se pueden colocar en recipientes cerrados herméticamente. |
| En vinagre: para ello las setas
lavadas y cortadas en rodajas se ponen en una cacerola esmaltada y
se cubren de vinagre. Se ponen a fuego lento y se dejan hirviendo
durante tres minutos. Mientras están calientes se meten en un
tarro, se cierran herméticamente y se dejan enfriar. |
| En forma de harina o extracto de setas: la preparación de harina de setas se realiza a partir de setas
desecadas. Una vez deshidratadas se muelen y la harina se conserva
en recipientes herméticos. Se emplean así como condimento para
sopas. |
| Congeladas:
es el método más empleado actualmente. No es conveniente, sin
embargo congelar aquellas setas recogidas en el invierno, ya que
no se sabe cuantas veces han sido congeladas y descongeladas de
forma natural. Para la congelación de setas se puede partir de
setas al natural, escaldadas o guisadas. En los dos primeros casos
el tiempo de congelado puede oscilar entre seis y nueve meses. El
aprovechamiento es mayor cuanto se emplean setas congeladas una
vez que han sido guisadas. Para ello, las setas troceadas se
cortan en lonchas de un centímetro de grosor y se guisan con
aceite de 0,4º, sin sal y sin otros aditivos como ajo, cebolla,
etc. También se pueden congelar platos preparados en los que se
incluyen las setas con carne, verdura, etc. El tiempo de congelación
no debe superar los tres meses. La descongelación puede
realizarse dejándolas un día en la nevera.
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GASTRONOMÍA DE LAS SETAS.
Consejos generales de preparación. |
| Es conveniente advertir de lo perjudicial que puede
ser dejarse guiar por ciertas reglas tradicionales, sin escaso o
ningún valor científico, y con gran número de errores; como por
ejemplo cocer las setas con una moneda de plata para saber si las
setas son tóxicas. La Amanita phalloides, que es mortal, no
produce este efecto. |
| Antes de la cocina:
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| No se deben cocinar setas desconocidas o mínimamente
dudosas, ya que esto podría acarreamos fatales consecuencias. La
seta que vayamos a cocinar ha de ser, por tanto, perfectamente
identificada en el campo, empleando una buena guía de claves y
descripciones y volviendo a repasar sus caracteres antes de
preparlas.
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| Sólo deben cocinarse los ejemplares sanos y jóvenes.
Por ello deben examinarse cuidadosamente, desechando aquellos que
tengan gusanos o partes descompuestas por humedad, mohos u otros
agentes externos. Tampoco se deben recoger setas que haya
congelado la helada, ni mojadas por la lluvia, ya que pierden los
colores y aromas naturales. |
| Una vez recogidas no deberán dejarse durante mucho
tiempo sin cocinar (días o incluso horas), ya que las setas se
descomponen fácilmente por su alto contenido de agua. Por
ejemplo, una seta tan deliciosa como el Coprinus comatus a las
pocas horas de su recolección se convierte una masa de tinta
negra. Otras pueden aguantar un día o más, sobre todo si son
recolectadas en tiempo seco, por ejemplo el níscalo. En cualquier
caso una seta consumida mucho tiempo después de su recolección
pierde parte de su aroma y su sabor. |
| No es conveniente lavarlas bajo el grifo o incluyéndolas
en una cacerola con agua, sino que una vez recogida en el campo se
debe limpiar exhaustivamente, principalmente el pie e incluirlas
en cestas con ventilación. Una vez en casa se pueden volver a
limpiar con un paño humedecido o con un cepillo, teniendo en
cuenta que algunas especies son muy frágiles y pueden
estropearse. Si están muy manchadas de tierra por supuesto que
deberán lavarse bajo el chorro de agua, aunque con ello perderá
un porcentaje importante de su aroma característico. |
| Durante el cocinado: |
| No se deben cocer demasiado, tanto los ejemplares
troceados como los enteros; como tiempo máximo entre 15 y 20
minutos, a fin de mantener el sabor. |
| No se deben mezclar excesivas especies en la sartén;
ya que aunque es cierto que hay setas que se complementan bien, no
es aconsejable juntar más de dos o tres, pues de lo contrario se
mezclan los sabores, y en conjunto puede resultar desagradable. |
| Las setas no requieren sustancias especialmente
fuertes de sabor, por lo que no es conveniente sazonarlas
excesivamente ni ponerlas en contacto con especias picantes. Sí
son recomendables el ajo, cebolla y una buena grasa. De estas últimas
la que mejor resulta es el aceite de oliva, virgen o refinado, de
1º, sin embargo la mantequilla y otras grasas pueden resultar más
indigestas y devaluar el sabor de las setas. |
| Algunas setas deben cocerse previamente, retirando
posteriormente el agua de la cocción; esto es especialmente
adecuado para las de sabor fuerte o las que presentan sustancias
hemolíticas. No se deben pelar más que aquellas setas que sean
viscosas, por ejemplo algunos «boletos». Los pies coriáceos son
un buen acompañamiento de las carnes. |
| Ciertas especies pueden ser consumidas en crudo, en
forma de ensaladas; para ello resultan apropiadas setas como
Boletus edulis, Amanita caesarea o Fistulina hepática. |
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CULTIVO DE SETAS. |
| Muy pocas especies de setas han podido ser
cultivadas con éxito. Para conseguir su mejor crecimiento se ha
intentado reproducir las condiciones de su aparición durante el
otoño, con un grado de humedad y temperatura similares. Los
cultivos rentables son sólo para unas pocas especies. El champiñón,
hasta hace poco, era la única seta con posibilidad de cultivo
artificial. Posteriormente resultaron exitosas las falsas «setas
de cardo» o «setas de ostra», variedades de Pleurotus ostreatus
que ahora se encuentran en todos los mercados. Estos dos cultivos
son los que se explotan actualmente en nuestra provincia,
existiendo invernaderos de «setas de ostra» y variedades de
champiñones. Para el cultivo del champiñón, el más antiguo y
extendido en todo el mundo, se emplea la especie Agaricus bispora.
Una enciclopedia de agricultura del siglo pasado, describía el método
empleado por agricultores franceses. En primer lugar se debía
preparar el estiércol de caballo o mula y se trabajaba, apelmazándolo
y humedeciéndolo, resultando un estiércol ni muy seco, ni muy húmedo.
Una vez que se deja fermentar, se prepara en montones de unas
dimensiones determinadas y se cubren con paja. Se deja de esta
manera unos días, hasta que la temperatura interna marque 30º o
32ºC, momento en el cual se colocará el micelio del hongo, el «blanco
de setas», el cual se desarrollará entre el estiércol y
posteriormente se cubrirá con tierra fina y tamizada. Debajo de
esta capa de tierra fructificará el micelio dando lugar a los
champiñones, los cuales se recogerán, se volverán a tapar con
nueva tierra y así hasta que se hayan recogido hasta cuatro o
cinco tandas de setas, lo cual puede ocurrir fácilmente en una
bodega. |
| Los champiñones de Olleros de Sabero son
cultivados, desde hace dos años, en una mina abandonada y
acondicionada para este cultivo. Se produce principalmente la
variedad de invierno de Agaricus bispora, la cual resulta más
carnosa. Crece a una temperatura entre 16 y 19ºC. El micelio y el
sustrato se trae de fuera de León, y aquí se germina añadiéndole
piedra caliza y turba. Tiene una producción media de 60.000 kilos
al año, los cuales se distribuyen fundamentalmente en León. En
la misma localidad, cultiva la «seta de chopo», (Pleurotus
ostreatus), empleando también cepas y sustrato procedente de
fuera de León. Se produce durante todo el año; en variedades de
invierno y verano; la producción se distribuye en León y otros
puntos de España. |