CENOBITAS.

Solo  a  partir  del  siglo  X  los  eremitorios  se  organizan  como  cenobios   construyendo  monasterios con una cierta  entidad  y  tranquilidad,  que  permita  cumplir  el  lema  de  san Benito ora et labora: reza y trabaja.
Muchos  de  los  monasterios  conservados o destruidos, incluso iglesias románicas que aun podemos  ver,  se  edifican  en  eremitorios   o   sobre   pequeñas   iglesias   prerrománicas, que aparecen en los documentos como monasterios.

La   mayor   parte   de  ellos  son  grupos  de anacoretas  que  regentan una pequeña iglesia o  ermita titular, a cuya protección se acogen, bajo  la obediencia prometida a un superior o abad.  Un monje, un presbítero, temeroso de Dios o  una  mujer piadosa levantan, en su en torno  una  iglesia,  atrio,  basílica o casa y se convierte  en  centro de atención de un grupo que  no  es  muy  numeroso   y   forman   una comunidad  o  cenobio.

Eremitorios en los alrededores de Escalada.

Monasterio de San Miguel de Escalada (León), siglo X.

Los miembros  juran  obediencia  al  superior o abad y comienza una explotación agrícola y una población que será origen de un pueblo, en torno a una iglesia o monasterio.
Los reyes y abades continuamente están reorganizando grupos de eremitas en monasterios que tengan una entidad mayor, de donde surge el concepto de fundaciones.
El  desarrollo  de la vida monacal en esta época de los siglos IX, X y XI es tan enorme que autores  muy  especializados  como  Linage Conde llega a afirmar que entre los años 711 y 1109 en la zona de la “España libre”, se enumeran 1.828 monasterios documentados.