LOS EREMITORIOS

El  eremitismo  es  una  forma  de  vivir  o práctica cristiana muy antigua que tiene su mayor apogeo  en  los  primeros  siglos  de  la  Edad Media. Consiste en retirarse a vivir haciendo oración y penitencia en lugares apartados y deshabitados, utilizando cuevas naturales o bien fabricadas  en  acantilados  de  roca arenisca, que se podía tallar fácilmente. Es una manera de  interpretar  la  huida  evangélica  del mundo. Caminar, visitando lugares santificados por santos o sus reliquias,  era una manera de huir de sí mismo; la otra era apartarse en un lugar solitario. Es un sistema de vida monacal  de época preferentemente visigoda pero que tiene su continuación en los primeros siglos de la recuperación del reino. Coincide también con el inicio y desarrollo de los primeros siglos de las peregrinaciones jacobeas.

Eremitorio rupestre de Arroyuelos (Cantabria)

Las estructuras del lugar eremítico son  naturales  y no construidas, pero imitan a las formas de las iglesias del  momento  con  arcos  de  herradura,  disposición de los altares y algunos signos  como  la cruz aunque pocos objetos móviles se hayan conservado, como las cruces de Peñalba, o la de Fuentes de Peñacorada.
Cruz de Peñalba.

Cruz de Fuentes de Peñacorada.

Nada tiene de extraño que, en este ambiente de vida solitaria, en el monte, las tentaciones y el  temor  a  seres  monstruosos  aparezca  frecuentemente  en  forma  de  espíritu  del mal,  simbolizado por el demonio o diablo tentador.

Los  textos  describen  al  demonio   tentador como un ser negativo y  así  se  representa  el diablo   en    forma    de    gran   serpiente   o personaje   negativo  y  feo,  de  color  negro como  habitante  y  señor del abismo infernal, aparece  de  una  manera  constante   en   los textos y también en las miniaturas  mozárabes del siglo X y XI.

Esta  forma  de  vida  religiosa  suele  considerarse de tres maneras: Eremita, -de eremus, desierto-, que es la persona que se retira al desierto para vivir alejado del mundo. Anacoreta  es  el  que  hace  vida  solitaria, aunque relacionado con el pueblo, para recibir ayudas  primarias  y  responder  con  las  suyas  en  forma  de  enseñanza y predicación. Y  recluso que es el que se encierra en un lugar  recóndito  emparedado  junto  a una iglesia o ermita. A veces los tres términos se usan indistintamente.
Se  han conservado un gran número de eremitorios, sobre todo rupestres, en la zona del río Pisuerga,   medio  y  alto  Ebro,  en los valles del Bierzo, al occidente de Alava, norte de la provincia de Burgos, sur de Santander.  Gran parte de los grandes monasterios posteriores o suntuarios marianos tienen su origen en la cueva de un eremita o ermitaño.
El  eremitismo  se  hacía  en  pequeñas  cuevas,  en  forma de celdas individuales -cella, de donde  procede  el  nombre  de  muchos  lugares:  Cellórigo, Cilleruelo, Cillaperlata etc.-, a veces se formaban conjuntos, con celdas individuales y con iglesia común, donde se reunían a la oración, -collatio- y tenían cementerios comunes, además de espacios necesarios para almacenar víveres para la comunidad.

Eremitorio rupestre de Tartalés de Cilla (Burgos).

En ocasiones los eremitorios estaban vinculados a un monasterio mayor.

El  eremitorio  tiene  función  de cueva, gruta, caverna. Siempre  se  elegía  la  cercanía a un gran  río,  manantial  de  agua o la orilla de un arroyo,  que  también tiene sentido de fuente, manantial,  hontanar  que es símbolo a su vez, del  origen  de la vida y es el centro de donde parten  los ríos del paraíso. Por eso todos los monasterios   están   en   relación   con   gran manantial,   por   razones   de   utilidad  y  de ablución simbólica, podemos ver como en los claustros  de  los  cenobios,   jardín   o  patio cerrado, la fuente ocupa la zona central. 

Claustro gótico del monasterio de Oña (Burgos).

La  cueva  del  eremitorio es también lugar de ocultación y defensa, contra enemigos ya que después  de  la  invasión  islámica  era  donde  se  ocultaban los monjes anacoretas ante los repetidos ataques exterminadores y predatorios de los musulmanes.

Detalle  de  miniatura  del  Beato  de  Escalada, Siglo X. En el se pueden obserbar a las gentes que se ocultan en las montañas, por temor a los musulmanes.

En  todo  caso  se  distingue  mejor  un  cenobita (cenobio = monasterio)  que  un   eremita, porque el primero vive en comunidad, organizada bajo una regla y superior o un abad  y  el segundo vive solo, independiente y aislado.