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EL MONASTERIO DE SANTO
TORIBIO DE LIÉBANA |
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Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Mieses (Cantabria).
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| Existen dos santos de nombre Toribio, que se
relacionan con la fundación de este monasterio: uno, el obispo de
Astorga, que vivió a medidos del siglo V quien de su peregrinación
a Tierra Santa había traído una reliquia de la cruz de Cristo y el
cual seguramente jamás pisó esta tierra, si bien, sí, el
Lignum Crucis y que sus restos junto con otras reliquias fueron
traídas siglos mas tarde del sur, huyendo de los musulmanes. |
| El otro, un presbítero de Palencia, que con cinco
compañeros se retiró a estos montes, un siglo más tarde, para
hacer vida monástica. Tal circunstancia, juntamente con la repetición
del nombre de Toribio (el fundador del monasterio) ha creado una
confusión en torno a la verdadera identificación de santo Toribio
de Liébana. |
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Durante los siglos X y XI se produce una gran
expansión, que aglutina a otros muchos de la comarca. En 1183 el
rey castellano Alfonso VIII le cedió a los condes don Gómez y doña
Emilia, la cual a su muerte lo entregó definitivamente al
monasterio burgalés de San Salvador de Oña, transformándose en
priorato. Para entonces nuestro cenobio había conseguido un extenso
dominio, que abarcaba heredades no sólo en Liébana sino también
en todas las provincias limítrofes. |
Monasterio de San Salvador de Oña (Burgos).
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| A partir del siglo XIII se generalizan en el
Cartulario las escrituras de "censo" o arriendo, por lo
que el monasterio cede a particulares la explotación directa de su
dominio. En esta época se construye la iglesia. Pero desde 1390 las
donaciones decrecen y pierde poder el monasterio en beneficio de los
nobles, concejos y parroquias de la comarca. |
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Pintura sobre pergamino de San Francisco, del año 1235, proveniente
del monasterio de San Pedro de Eslonza (León). Paradójicamente
pintada 9 años después de su muerte.
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Durante la Edad Moderna continúa la decadencia del
monasterio al transformarse en parroquias un gran número de las
iglesias lebaniegas que de él dependían, acabando su vida monástica
con la desamortización de Mendizábal, en 1837. En 1960, tras la
restauración del ruinoso edificio, se hace cargo de él una
comunidad de PP. Franciscanos, que actualmente lo regenta,
recordando la tradición que señala a San Francisco como visitante
de Santo Toribio en su peregrinar a Compostela. Las primitivas construcciones que conformarían el
monasterio serian sencillas, dentro del estilo prerrománico, quizás
del tipo asturiano o mozárabe. |
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El monasterio actual, después de
las no muy acertadas transformaciones, está formado por una iglesia
gótica contruida el año 1256, con el apoyo económico de los
fieles, por medio de indulgencias concedidas para tal fin por el
obispo palentino Fernando. |
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Fotografía superior: exterior de
la iglesia del monasterio de Santo Toribio de Liébana. Fotografía
inferior derecha: interior de la iglesia
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Es de tres naves, siendo la central
más amplia y alta que las laterales y tres ábsides
poligonales en la cabecera, a la que se accede por dos puertas románico-góticas,
una llamada Puerta del Perdón; la suntuosa
capilla barroca del Lignum Vía, construida en el
siglo XVIII. Todas las bóvedas son de crucería y algunas llevan
nervios de refuerzo. La escasa decoración se concentra en los
capiteles. Los del ábside mayor muestran cabezas humanas y de
animales (el toro y el oso, que según la leyenda ayudaron a Santo |
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Toribio a construir la iglesia), mientras que en las
naves la decoración es geométrica o moldurada. |
Estatua
yacente de Santo Toribio. |
En el ábside del evangelio se conserva la estatua
yacente de Santo Toribio. Tallada en madera de olmo de Burgos consta
que existía en el monasterio al menos desde 1316, según el
inventario del prior Toribio. Conserva la policromía original, pero
ha perdido el volumen de los pliegues por la costumbre de algunos
peregrinos, que tomaban astillas de la estatua como reliquias. De
hecho, una antigua tradición sostiene que en la iglesia abacial se
conserva el cuerpo del obispo Toribio y una bella escultura yacente del siglo XIV señala |
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el lugar de la misma, aunque en el subsuelo no exista tumba alguna.
Bien es cierto que el sitio donde se encuentra, el ábside del
Evangelio, no parece corresponder a su lugar original. |
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Al exterior destaca la fachada meridional en donde
se encuentran las dos portadas. La más amplia es la principal, en
arco apuntado rodeado de arquivoltas concéntricas que apoyan en
capiteles cuyas representaciones simbólicas hacen referencia a los
sacramentos. A su derecha y embutida junto a un contrafuerte se
construyó la Puerta del Perdón, que se abre solemnemente para el
Jubileo, de estilo románico arcaizante, posiblemente del siglo XVI.
Las arcadas apuntadas del atrio, junto a los ábsides del templo, dan acceso al claustro monástico, a |
Puerta del "!Perdón" en
Santo Toribio.
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Martillo para abrir la puerta en
los años santos. |
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cuya entrada se encuentra un admirable relieve que
representa a Beato en su scriptorium,
obra de Jesús Otero. Un claustro neoclásico de sabor herreriano,
obra del s. XVII y que acoge en sus galerías una exposición sobre
"Beato de Liébana y los beatos". |
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Alrededor del monasterio, se encuentran un conjunto
de ermitas y lugares de retiro y oración de los monjes. |

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Cueva Santa. |
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Entre ellas destaca la Cueva Santa, de estructura
prerrománica, que según la tradición sería el lugar de retiro de
Santo Toribio, la ermita de San Miguel y la ermita de Santa
Catalina, ambas datan del siglo XIII. |
Ermita de Santa Catalina. |
Ermita de San
Miguel.
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| La capilla del Lignum
Crucis, tiene acceso desde la nave del evangelio. |
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Fue construida a principios del siglo XVIII,
financiada por el que fuera inquisidor en Madrid y arzobispo de
Santa Fe de Bogotá (Colombia) don Francisco Otero y Cossío,
(1640-1714), cuya estatua orante se conserva en un lucillo junto al
altar. Destaca la extraordinaria calidad de la labra pétrea de la cúpula,
en cuyas pechinas están representados los evangelistas, entre una
exuberante decoración de guirnaldas y amorcillos, elementos simbólicos
que junto con los signos de la Pasión y motivos heráldicos se
repiten en la linterna. Dentro está El Lignum Crucis que posiblemente fuera traído junto con los restos de Santo Toribio de
Astorga, a mediados del siglo VIII. Esta
reliquia es una cruz hecha con la madera de la cruz de Cristo de 635
milímetros el palo vertical y 393 el horizontal, por 38 de grosor serrado y puesto en forma
de cruz, quedando entero el agujero sagrado |
Capilla del Lignum Crucis.
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donde clavaron la mano de
Cristo". Es la
reliquia más grande del mundo conservada de la cruz de
Cristo y corresponde al brazo izquierdo de la Santa Cruz que la
madre del emperador Constantino dejó en Jerusalén cuando descubrió
las cruces de Cristo y los ladrones. Se encuentra incrustado en una
cruz de plata dorada, realizada a mediados del siglo XVI. |
Lignum Crucis. |
Esta reliquia ha hecho que el monasterio de La Liébana
sea uno de los cuatro centros mundiales de peregrinación con Año
Santo (Roma, Santiago, Jerusalén y Liébana). Ello explica la
abundancia de peregrinos que, después de venerar las reliquias de
San Salvador en el monasterio de La Liébana, acudieran hacia
Compostela, subiendo desde Cosgaya hasta el puerto del Cubo o desde
Fuente De por el Puerto de Pandetrave hasta Portilla de la Reina y
bajando por el río Esla hasta contactar en la zona de Mansilla de
las Mulas, en León con la ruta tradicional o Camino Francés. Se
impuso la peregrinación a Santo Toribio de Liébana para venerar el
Lignum Crucis y sus reliquias desde la Edad Media, hasta que
el año 1512 el Papa Julio II ratifica y oficializa el jubileo con
indulgencia plenaria, a celebrar los años en que la fiesta de Santo
Toribio (16 de abril) coincidiera en domingo extendiéndose la gracia
también a los siete días siguientes a la fiesta.. (Un
ritmo que
tiene como modelo al jubileo del Año |
| Santo Compostelano, que es muy
anterior). |
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El signo de la Liébana es la cruz,
como representación del Lignum Crucis, conservado en
santo Toribio. Crucenos son los que
peregrinan a Santo Toribio, a venerar la Cruz; romeros
los que iban a Roma; palmeros los que peregrinaban a Jerusalén
y concheros los que acudían a Compostela, llamados específicamente
peregrinos. |