LA FLORA EN LOS PICOS DE EUROPA.

Picos  de   Europa   tiene   un   clima   atlántico,   caracterizado  por  abundantes  lluvias   y temperaturas suaves. Sin embargo, las  grandes  diferencias  de  altitud  ocasionan  también variedades  climáticas  y  en  consecuencia, de vegetación. En total se puede hablar de unas setenta especies arbóreas y unas setecientas de matorrales y herbáceas.
Se  da  la  circunstancia  de  que muchos de los bosques que en su día poblaron las laderas más  bajas  de  estos  montes  fueron  sustituidos  por  prados  artificiales  de hierba para el ganado. Hoy, con el declive del pastoreo  y  con  la  crisis  de  la  ganadería,  algunas de las zonas tradicionales de pastos  están  siendo  invadidas por matorrales, sobre todo de tojo y brezo.

En  las  partes  más  bajas  de  las  laderas  se  encuentran  los   bosques   más   frondosos, destacando  entre  las especies más numerosas y comunes el roble, avellano, castaño, arce, tilo, fresno, cerezo o nogal.  En  la  zona  más  oriental  y  por lo tanto  más cercana al clima mediterráneo, aparecen otras especies menos abundantes,  pero  sí representativas como la encina, alcornoque, madroño o laurel.

Por  encima  de los 500 metros de altitud, las especies  más  numerosas  son  el  roble  y  el haya, cuya presencia  puede  llegar  hasta  los 1500 metros de altitud, junto a otras especies como  más  resistentes  como   el   tejo  o   el abedul.   En  las  cimas  de  las  montañas   la vegetación escasea y se  limita  a  matorrales, líquenes  y  algunas   herbáceas   que   logran soportar los extremos del clima.