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PECULIARIDAD
GEOLÓGICA |
| Integrado en la Cordillera Cantábrica,
Picos de Europa es un inmenso y
laberíntico macizo de piedra caliza carbonífera
que ocupa 64.660 hectáreas, superficie protegida por la declaración
de Parque Nacional desde al año 1995. Este abrupto
territorio, la mayor formación caliza
de la Europa atlántica, se
distribuye administrativamente entre las comunidades autónomas de Asturias,
Cantabria y Castilla y León. |
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| En Castilla y León, la protección se ha ampliado
geográficamente mediante la declaración de Parque Regional de
Picos de Europa, que incluye un amplio territorio aledaño al
Parque Nacional comprendido por los municipios de Acebedo, Boca de
Huérgano, Boñar, Burón, Crémenes, Maraña, Puebla de Lillo,
Reyero y Riaño. |
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Con una longitud de unos 40 kilómetros y 20 de
anchura y a tan sólo 35 kilómetros del mar, las cumbres de este
macizo han sufrido una constante
erosión desde que hace
trescientos millones de años fueron elevadas bruscamente
a la superficie desde el fondo del mar. Sucesivos
plegamientos terminaron por elevar aún más
estas cumbres y fijar su fisonomía actual, hace
ya unos cincuenta millones de años.
Desde la lejanía
marítima o mesetaria, el paisaje actual de estas cumbres se
asemeja a un frío, gélido y sobrecogedor perfil de dientes de
sierra. |
| La piedra caliza es muy sensible a
la erosión por el agua de lluvia, lo que convierte a los Picos de
Europa es un paisaje agreste, casi lunar, casi desértico, duro y
áspero, pero en cuyo interior
guarda grandes depósitos de agua
y ríos subterráneos procedentes del deshielo de sus casi eternas nieves. |

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| Es el fenómeno geológico
de la karstificación. La erosión por el hielo, la nieve y las
lluvias continuadas ha dado origen a
formas geológicas de unas
características singulares y casi únicas, como gargantas,
barrancos, desfiladeros, simas, agujas, etcétera. |
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| Las aguas que desde hace millones de años recogen
estas enormes montañas calizas han terminado por provocar
enormes desgarros en sus entrañas,
dando origen a tres desfiladeros
por donde encuentran su salida natural
los principales ríos que nacen
en el macizo. Estos ríos, el sistema Dobre-Sella, el Cares, el
Duje y el Deva dividen a los Picos de Europa en tres
grandes macizos: el occidental, el central
y el oriental. La frontera
divisoria la marcan en el mapa los tres desfiladeros
por los que corren esos ríos:
Los Beyos, la Garganta del Cares y La Hermida. |
| Los rebecos y
las cabras
montesas, a parte de las aves, son la única forma de vida que se
puede apreciar en las cumbres y en las laderas pedregosas del
macizo. |
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| La calidad de las rocas calizas hizo que con el paso
del tiempo desaparecieran los muchos lagos glaciares que en su día
debieron abundar en los recovecos de este gran macizo, pero que
en la actualidad han quedado reducidos a dos de gran importancia: los
lagos Enol y Ercina. También quedan algunas pequeñas lagunas de
carácter estacional. |
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Dada la peculiaridad geológica de la piedra caliza
que conforma este macizo, se da
la circunstancia de que junto a
las grandes cumbres - aquí se encuentran los picos más altos
del Occidente español-, aparecen las simas
más profundas de todo el país
con cinco de las cuarenta simas del mundo que superan
los mil metros de profundidad. En menos de
un kilómetro cuadrado se puede pasar
de una altura sobre el nivel del mar superior a los
dos mil metros y descender a casi mil quinientos
metros de profundidad. Sin llegar a la categoría
de simas, Picos de Europa guarda entre sus cumbres y laderas verticales un gran número
de hoyos –jous- y |
| pronunciadas depresiones del
terreno que actúan como auténticos sifones que
se tragan todo el agua de lluvia y que,
tras un corto recorrido por el
interior de la montaña, en este caso convertida
en un auténtico queso de gruyere,
afloran al exterior en arroyos
bravíos, de aguas claras, frías y
que desde que nacen siempre miran en dirección al mar
Cantábrico. Destacan el
Pico Tesorero (2.568 metros) y el mítico Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu (2.518 metros). |
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Su altitud mínima es de 75 metros
sobre el nivel del mar, en Peñamellera, en el límite del Parque
Nacional con el río Deva. Su sima más
profunda es de 1.589
metros en Torca del Cerro. El sistema del Trave es la sima de
mayor desarrollo, con una longitud de unos 18
kilómetros, con una diferencia altimétrica de 2.571
metros, nueve glaciales y unas precipitaciones medias
anuales en torno a
los |
| 2.000 mm creando importante presencia de agua subterránea,
ya que el agua de superficie desaparece casi de inmediato
y lagos de tamaño medio como Enol y Ercina, existiendo también
pequeñas lagunas. Los numerosos lagos
que en origen debieron
existir se
perdieron al disolverse la roca caliza en sus fondos por la acción
del agua
creando cuevas, donde aparecen
en
los
suelos
de
las
cuevas,
concreciones
de
calizas
llamadas calizas travertínicas, formándose
en los techos y suelos las estalactitas
y estalagmitas, muy
habituales en toda la zona. |
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