RUTA DEL DESFILADERO DEL CARES

El acceso a este valle se puede realizar por dos carreteras,  una desde la Tierra de la Reina, a través del puerto de Pandetrave, y otra desde la subida de Riaño al Pontón, por el puerto de Panderrueda. Después, ambas se funden en Posada de Valdeón.
La primera carretera atraviesa Santa Marina de Valdeón,  el  poblamiento  más  antiguo del valle,  sede  de  un  medieval monasterio, religiosamente influido por el cercano de Liébana, pero  que  en  cuanto  a  su  dominio  fue  señorío  real.   Así  lo  atestiguan  los   privilegios concedidos, en 1081, por Alfonso VI al abad Pedro:
«Mediante esta suprema ordenación doy, concedo y ofrezco estas cosas al Señor Dios del cielo y a tí, abad Pedro, que ahora moras en esta iglesia con la  comunidad de tus monjes, así como a todos los que en lo sucesivo vengan a morar en  ella para servir a Dios; de modo que tú y los que te sucedan en todo tiempo la  poseáis  y  disfrutéis  sin merma ni limitación alguna, por cuanto la ley así lo establece y la donación  del reyes irrevocable y perpetua».
La segunda vía de acceso, la que penetra por el puerto de Panderrueda,  sale desde Riaño, un cruce de la carretera hacia la derecha nos lleva  al Valle de Valdeburón  y  por el Puerto de Tarna  (1490) hasta Asturias.
Valdeburón está  formado  por  tres  cabezas de     municipios:       Burón,     (Casasuertes, Cuénabres,  Lario,  Polvoredo,  Retuerto,   y Vegacerneja); Maraña  y Acebedo  ( La Uña y   Liegos)   que  engloban  una   decena   de pueblos  en  valles  verdes  de  praderío rico, regado por las  abundantes  aguas que manan de  las montañas del Mampodre.  Había más de  un  centenar   de   hórreos   en   el   valle, conocido  como  Ríosol,  hace  poco  más de

Horreo en Lario (León).

cien  años  y  fue  el centro de un rico Concejo, donde todos los pueblos tenían el Voto  de Santiago.
En  Burón  espera  el  desmontado  palacio  de  los  Allende  un  destino   adecuado   a   su importancia.  El  otro  gran  palacio  arquitectónico  es  el  de los Gómez de Caso, del siglo XVII,  en  imitación  a las casonas asturianas. Don Pedro Gómez fue notario del reino en el siglo XVI y un hijo  se  casó  con  una  “Caso”  Asturiana,  y  de ahí vino la formación de la familia Gómez de Caso.

Palacio de los Gómez de Caso. Burón (León).

Es  un  palacio  de  dos  plantas;  la planta baja presenta unos arcos carpaneles y la alta una galería apoyada sobre columnas con algún vanotapiado. Campea una labra nobiliaria con la inscripción que hace referencia a “María Gracia Digna”.
Se  puede  continuar  desde   el   puerto   del Pontón (1290) a Oseja de Sajambre y por el Desfiladero   de   los   Beyos,   llegar   hasta Cangas  de  Onís  y Ribadesella. Desde estos puntos,  también  se  puede  seguir el Camino de Santiago,  por Asturias a Compostela. Atraviesa los pueblos de Caldevilla y Soto de Valdeón.  En este último, la iglesia parroquial, de    estilo    popular,     enmarcada     en    la arquitectura  característica  de  la  zona, pero

Puerto de Panderrueda.

nosotros continuaremos hacia el norte,  en dirección a Posada de Baldeón por el Puerto de Panderrueda.
Posada de Valdeón. En  el  centro  del  valle,  Posada de Valdeón ostenta   la   capitalidad  administrativa  de  la zona.   El   pueblo   es   limpio,   acogedor   y pintoresco  en todos sus rincones. Al lado de las casonas de labranza  surgen  los  hórreos, monumentos  arquitectónicos  que también se prodigan  en  Prada,   Soto,   Los   Llanos   y Cordiñanes.   Desde   Posada,   la   carretera discurre  ahora  paralela  al  río   Cares.   Los Llanos  y  Cordiñanes, poblamientos siempre pintorescos, salen al encuentro. Un poco más adelante,  pasadas  unas revueltas y cruzando a  la  margen izquierda del río, el Mirador del Tombo,  con  sus  tantas  veces  reproducido rebeco   de  bronce,  nos  ofrece  una  de  las panorámicas  más  impresionantes  de todo el recorrido.

Mirador del Tombo.

Allí,  al  frente,  el  macizo  de  Llambrión,  con  sus  2.642  metros   de   altitud,   se   eleva majestuoso,  rodeado  por  una  corte  de  picachos y agujas que se despliegan en brumosa secuencia  de  planos:  El Friero,  Torre Palanca,   Torre Peñalara,   Torre Peñalba,   Torre Jermosa...
Algo  más  abajo,  casi lamida por el incipiente Cares, en medio de un hermoso praderío, la ermita  de  la  Virgen  de Corona, patrona del valle de Baldeón. Refiere la leyenda que aquí fue coronado don Pelayo  antes  de  la  batalla  de Covadonga. Sugestivo resulta imaginar a sus tropas alzándole sobre el escudo guerrero, según rito usual de los visigodos.

Ermita de la Corona.

Al  otro  lado  del  río,  a  la  orilla  izquierda del camino, se halla el famoso «Chorco de los lobos»; un pequeño recinto circular, con paredes de piedra y una portezuela de hierro en la parte inferior, que constituía trampa final de una  empalizada  hacia  donde  eran batidos los lobos y, una vez capturados, sometidos a juicio por las fechorías cometidas.
Lobo en los Picos de Europa.

Chorco de los lobos.

Prosiguiendo  entre  montañas,   por  una  carretera  que  a  veces  se   hace  difícil   y   casi intransitable, llegamos al pueblo de Caín.
Hasta  el  límite  con  Asturias,  por  espacio  de  diez kilómetros, el Cares se sumerge en la «Garganta Divina», entre los impresionantes farallones  que, desde altitudes superiores a los dos mil metros, precipitan verticales los macizos derivados de Totre Cetredo y Peña Santa.
El camino que le acompaña,  ya sólo a pie transitable, es una maravilla de la ingeniería y del hacer humano: discurre primero  entre  húmedos  túneles, y abre ventanas que únicamente a la roca asoman; se clava después en la peña,  dejando abajo abismos en cuyo fondo del río espumea  y  sórdido  ruge;  más  tarde  cruza a la orilla derecha sobre el ágil puente  de  los Rebecos y, al poco, vuelve nuevamente  hacia  la  izquierda  sobre  el  moderno  puente del Bolín.
Diversas vistas del desfiladero.