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RESERVA NATURAL DEL
MAMPODRE |
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Para hacer
la ruta del Mampodre, saldremos desde Riaño, por un cruce de la
carretera hacia la izquierda nos lleva
al Valle de Valdeburón
y por el Puerto de Tarna
(1490).
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| Valdeburón está formado por tres
cabezas de municipios: Burón,
(Casasuertes,
Cuénabres, Lario, Polvoredo, Retuerto, y
Vegacerneja); Maraña y Acebedo (La Uña y
Liegos) que engloban una decena de pueblos en valles verdes de praderío
rico, regado por las abundantes aguas
que manan de las montañas del
Mampodre. Había más de un
centenar de hórreos en el valle,
conocido como Ríosol, hace poco
más de
cien años y fue el centro de un rico Concejo,
donde todos los pueblos tenían el Voto
de Santiago. |
| Burón, cabeza de merindad. El valle de Burón, uno de los más hermosos de la provincia leonesa,
una tierra que puede calificarse de
arcádica. El pueblo de Burón, alargado, asentado
sobre la falda de una suave colina, fue cabeza
de la merindad de Valdeburón, sobre la cual José González,
en su obra «Casta de astures», dice: «La merindad, o sea la
comunidad de aldeas y concejos, gobernada
por un merino o
adelantado, tuvo realidad política y administrativa
desde el siglo XII. Esta merindad de Valdeburón abarca cinco concejos:
Maraña, Alión, Sajambre, Valdeón y Baradón, los cuales vivían
en régimen de verdadera federación, que nos recuerda las viejas federaciones de cántabros y astures». Más
recientemente, José Canal Sánchez-Pagín,
en su obra «El concejo de
Burón»,
demuestra de manera convincente que dicha merindad no es anterior
al año 1400 y que tuvo su fin en el siglo XIX, hacia el año
1863. |
| Como tal cabeza de merindad,
en Burón tuvieron cuna
numerosas familias hidalgas: De la Riba, Alonso,
Gómez de Caso,
Rodrigo de Ponga y un largo etcétera. De entre ellas sobresale
notoriamente la de los Gómez de Caso, cuya
casa solariega ha llegado
a nuestros días y
constituye una de las construcciones
más destacables de la villa. Incluso, en documento
ya citado en varias
ocasiones, ha sido abierto expediente para |

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| que sea declarada «Monumento Provincial». |
| El edificio data de principios
del siglo XVII y es
de dos plantas. En la inferior destaca un magnífico soportal
de arcos rebajados y en la parte superior una galería apoyada sobre
columnas, aunque algunos de sus vanos han sido tapiados en
reformas posteriores. Sobre su portada campea el escudo nobiliario
de la familia propietaria, flanqueado por dos cartelas, una sin
inscripción y otra con un ya desleído grabado
donde a duras penas se puede interpretar: A DC MARI A GRACIA DIGNA. |
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| Aunque nunca figuraron en la
relación de hidalgos de la villa
sino en la de pecheros cuantiosos (grandes
terratenientes), la familia de los Allende también quiso
tener una casa solariega y a principios de este siglo, construyeron una
gran mansión de auténtica belleza y solidez arquitectónica,
aunque en sus arquerías imita a la de los Gómez de Caso.
Desmontada sus piedras, están a la espera de un futuro uso. |
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Nos resta hablar de la iglesia parroquial; una de
las mejores de toda la montaña,
en el decir de los propios buroneses.
Data su construcción inicial de principios
del siglo XVI, tal y
como lo atestigua la
parte posterior de su nave central, cubierta
con bóveda de medio cañón y descansada sobre arcos fajones.
Sin
embargo, a principios del XVII fue ampliada o tal vez reconstruida
por
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| iniciativa de la familia Gómez
de Caso, correspondiendo a esta época los dos cuerpos delanteros de la nave central y la
capilla de San Lorenzo donde se pueden apreciar bellas arquerías
o nervaduras de reminiscencias góticas,
elementos arquitectónicos que son propios de una época cien años anterior a la de esta
construcción. |
| Tan airoso edificio fue gravemente dañado
por un incendio que afectó a su
estructura soportante y destruyó todos sus
retablos. Las obras de reparación,
restauración de retablos
y adquisición de nuevas imágenes fueron sufragadas
por D. Tomás Allende y Alonso, motivo
por el que su pueblo le rindió homenaje
y el entonces obispo leonés, Dr. Alvarez Miranda, reservó para
él y toda su descendencia una capilla situada en el lateral
derecho de la cabecera. Complemento a esta restauración
fue la
construcción del atrio de acceso, obra ejecutada en el entorno de
1940.
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| Por causa del incendio citado,
la iglesia perdió
toda su riqueza escultórica, que debía ser mucha, conservándose
únicamente el retablo central, de estilo
barroco, que hubo de
someterse a una eficaz labor restauradora,
y tres de las imágenes originales, situadas precisamente en el cuerpo más alto del
citado retablo, que representan a San Juan Bautista, Cristo
Crucificado y San Miguel Arcángel; las
tres son de pequeñas dimensiones y no demasiado meritorias. |
| Se puede continuar desde el
puerto del Pontón (1290) a Oseja de Sajambre y por el Desfiladero
de los Beyos, llegar hasta
Cangas de Onís y Ribadesella.
Desde estos puntos, también se puede seguir
el Camino de Santiago, por Asturias a Compostela. |
| Pasado Burón, el
siguiente pueblo que nos encontramos es
Liegos, situado en una
terraza fluvial del Esla,
a los pies del espectacular conjunto
de picachos rocosos que forman el pico
de las Canales, La Peña de
Tejedo y La Peña de la Cruz. De aquí proviene
la lápida vadiniense que tiene grabado
el caballo y la cruz típicas dedicada
por el padre Aliomo a su
hijo
Maisontine de 19 años, emblema de La Ruta Vadiniense Picos de
Europa, y actualmente en el museo de León.
Seguimos nuestro camino,
entrando en |

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Lario, pueblo hermoso, con un
espectacular paisaje y donde si nos deseamos quedar una
confortable casa rural nos acogerá. En este pueblo
se halla La Casa del
Parque de Valdeburón, que es uno de los
centros de
interpretación del Parque regional
de los Picos de Europa, y lugar
desde el que se pueden efectuar
diversas rutas
de
espectacular belleza. A la salida del pueblo nos despide un
hermoso hórreo. |
| De Lario nos vamos a Acebedo, cabeza de
municipio y donde dominando el pueblo nos encontramos la iglesia
parroquial de San Nicolás de Bari, Su capilla, como de ordinario en la Montaña,
lleva un cañón apuntado, sobre arcos, cuyas molduras corresponden al
siglo XIV, y descansando en repisas. |
| El retablo principal es arqueado, siguiendo la forma
del testero. Se compone de una parte baja, del siglo XVI, el resto
es de la segunda mitad del XV, gótico, notable por la talla de su
zócalo, figurando hojas de cardo entre figurillas y además lleva
pilaretes, guardapolvos y una chambrana central puntiaguda
cobijando una imagen, que hoy es. postiza. Lo más notable son
además ocho tableros pintados, donde se representan parejas de apóstoles
hasta medio cuerpo, con sus nimbos de oro, paramentos como de
brocado y lejanías de campo, y cuatro pasajes de san Nicolás,
destacando también sobre oro. Son bastante buenas pinturas,
hechas a temple y sin recuerdos flamencos, ni en los grabados ni
en el plegar de las ropas. |

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| Desde Acebedo nos podemos dirigir a Maraña bien
por carretera o por el GR-1, que nos conducirá al Puerto de las
Señales, y en donde a la salida de Maraña, el pueblo esta
situado a 1240 m de altitudy situado a los pies de Peña Hoguera.
Podemos contemplar el caserío y ermita de Riosol, donde se
celebra una popular romería todos los 15 de agosto.
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Ermita de Riosol y vista general
de Maraña.
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| Si preferimos ir por carretera sin desvíos, la
siguiente población que encontramos es La Uña, donde a la
salida del pueblo nos encontramos
la fuente La Turriente, la cual brota con gran cauce y de
aguas muy frías durante todo el año. |
Fuente La Turriente. |
Pinar de Lillo
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| Pasamos el Puerto de Tarna, que os une con asturias
y llegamos al Puerto de Las Señales, que sirve de paso entre las
cuencas del Porma y del Esla comunicando dos de los principales
sectores del Parque Regional. Este Puerto alcanza uno de los límites
del Pinar de Lillo, incluido en la zona de Reserva estrictamente
protegida. Se trata de una singular masa autóctona de pino
silvestre, uno de los contados bosques de este tipo que han
sobrevivido los últimos milenios en la Cordillera Cantábrica. |
| Bajando el puerto entramos en la población de Cofiñal.
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| Cofiñal es un típico pueblecito de
montaña. Se asienta muy cerca de las fuentes del río Porma y
aliado de la antigua calzada romana y de unas fuentes termales, en
las que además de curar dolencias, sus aguas servían para
limpiar las tripas de las cabras en época de matanzas para hacer
morcillas y chorizos. Son típicas las cascadas o "forfogones",
pequeños saltos de agua que se forman en los rápidos arroyos que
cruzan todo el pueblo. |
| Rodeado de riachuelos, bosques y extensos prados, el
monasterio benedictino de Sahagún fue amo y señor de estas
tierras, hasta que por fin en el siglo XVI sus vecinos logran
comprar su propia jurisdicción y señorío. Destacar el incendio
que gran parte del pueblo sufrió a mediados del siglo XIX y que
casi lo hizo desaparecer.
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El edificio más destacado es su iglesia, anclada
sobre una roca y cuya construcción es la suma de las muchas
restauraciones y reparaciones que ha sufrido a lo largo de la
historia. Tiene algo de románico, un poco de gótico y mucho de
barroco, debido a la gran obra de restauración del siglo XVIII.
Hoy en día, el gran valor de Cofiñal se centra en su entorno, un
paraíso biológico y natural, punto de partida para la observación
y conocimiento de habitas naturales de alto valor ecológico y
medioambiental. |
| Dejando atrás Cofiñal, siguiendo hacia Puebla de
Lillo, podemos hacer un desvío hacia el Puerto de San Isidro, si
queremos disfrutar de deportes de nieve en su estación de esquí.
Para ello tomamos la carretera de la derecha, antes de llegar a
Puebla de Lillo y nos dirigimos hacia Isoba, que será la población
que encontraremos antes del puerto. |
| Isoba es el pueblo situado más
al norte del municipio y el último antes de llegar a la Estación
de Esquí de San Isidro. Isoba es conocido hoy sobre todo por sus
lagos de origen glaciar, el Ausente y el de Isoba. Lagos de aguas
heladas y tranquilas, pero rodeados de leyendas basadas en crueles
venganzas y en amores imposibles. |
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| Hoy, estos lagos, junto a otras pequeñas lagunas, como
las del valle del Haza, son uno de los principales atractivos turísticos
de la zona.
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| Una pequeña iglesia, de una sola nave y consagrada
a María Magdalena, ha atendido desde siempre el cuidado de las
pocas almas que viven durante todo el año en este lugar perdido
en plena naturaleza, que ahora, en el siglo XXI reclama un lugar
de honor entre los paisajes de mayor valor ecológico de la
provincia. |

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| Un poco más al norte de Isoba y muy cerca ya de la
Estación de Esquí de San Isidro se encuentra un pequeño caserío,
histórica venta y posada en la que los caminantes procedentes de
Asturias siempre reponían fuerzas tras la dura ascensión al
puerto. Dice la historia que en este lugar hubo además un
hospital de peregrinos en su camino hacia Santiago.
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| Hoy, la modernidad ha convertido a este caserío en un
punto de parada obligatoria para deportistas y turistas que;
vienen o van a disfrutar del deporte de la nieve o simplemente de
un paisaje montañoso misterioso y único.
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| Y llegamos a La Estación de esquí San Isidro. Es
la principal atracción turística de temporada de Puebla de
Lillo. Todos los años atrae a miles de aficionados a la nieve
procedentes de todo el norte de España y de Portugal. Está
situada en el límite norte del municipio, lindando con el
Principado de Asturias. Ocupa unas dos mil hectáreas y es
propiedad de la Diputación Provincial de León desde 1969 al
adquirir los terrenos a la familia Asís Garrote. Desde entonces,
la Corporación Provincial ha invertido mucho dinero en convertir
a San Isidro en la estación invernal de referencia de toda la
Cordillera Cantábrica. Sus cañones de nieve artificial
garantizan prácticamente el deporte del esquí desde noviembre
hasta finales del mes de abril. |
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| Sus accesos por carretera son fáciles tanto desde la
provincia de León como desde Asturias y dispone de todos los
servicios necesarios para el disfrute del deporte del esquí.
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| Dispone de doce remontes para disfrutar de la nieve
con pistas para todo grado de dificultad, que van desde la cota
1500/1640 metros a la de Riopinos de 1810/2030. Los 53 cañones de
nieve artificial de alta presión garantizan nieve en una pista de
casi dos kilómetros. |
| Pero San Isidro no es sólo
un conjunto de pistas de esquí, es también una estación de alta
montaña,. ubicada en un paraje singular, de gran belleza paisajística,
al lado de los Picos de Europa y en un entorno medioambiental único.
En las épocas del año en las que no hay nieve, es un magnífico
observatorio del deambular de los rebecos por las cumbres de las
montañas. |
| Volviendo atrás nos
encaminamos a Puebla de Lillo, que es la capital del
municipio y desde su existencia, en torno al año mil, siempre ha
sido el núcleo más importante y vertebrador de la comarca al
estar situado en el camino que unía la Meseta con el Cantábrico
por el puerto de San Isidro. Según la hipótesis más aceptada,
Lillo vendría del latín lilium, lirio. Estamos, pues, ante un
campo de lirios. |
| Su origen romano está aún por concretar, aunque existen
evidencias de hallazgos de tégulas y ladrillos romanos en el
prado del Torrejón. El actual Puebla de Lillo procede de la
repoblación medieval de Alfonso IX, quien le otorgó una carta
puebla en el 1212, aunque hay antecedentes de una anterior población,
cuyos habitantes comerciaban con el monasterio de Sahagún y
defendían sus derechos ante el merino del rey Fernando II. La
Edad Media fue una época de cierto florecimiento económico,
demográfico y cultural. Desde el castillo de Redipollos se ejercía
el señorío de estas tierras, se cobraban los derechos y los
impuestos, sobre todo el portazgo de los puertos. En el siglo XIV
Puebla de Lillo pasa al dominio de la poderosa familia leonesa de
los Quiñones o Condes de Luna.
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| El rey Don Juan I concede a sus habitantes, a petición
del Conde Luna, el privilegio para que puedan mercadear y circular
por todo el reino, eximiéndoles de portazgos y de otros impuestos
y para que no sean embargados cuando circulen como arrieros. Este
privilegio sería ratificado por los reyes hasta el tiempo de
Felipe III.
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| De la época el dominio de los condes de Luna es el torreón
que ahora se levanta renovado en el centro de la población. El
torreón fue testigo mudo de las rivalidades de los condes de Luna
con los Osorios, marqueses de Astorga, por el control de los
puertos de montaña del norte de León. En tiempos de paz, el
torreón fue mansión señorial.
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| El torreón es cilíndrico, consta de tres plantas,
tiene ocho metros de diámetro y con muros de dos metros de
grosor. A lo largo de los siglos, este edificio, una vez
abandonado por sus señores feudales, ha acogido casi todas las
actividades posibles. Sufrió un devastador incendió en 1791,
hasta que en 1913 pasó a ser durante un tiempo edificio del
Ayuntamiento. |
| Abandonado y arruinado durante décadas, ahora ha
sido restaurado para convertirse en centro cultural y de
interpretación del Parque de Picos de Europa. |
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Como testigo del discreto discurrir de la historia
de Puebla de Lillo ha llegado a nuestros días la ermita de la
Virgen de las Nieves, sin duda el edificio religioso más
destacado e importante. Situada a la entrada al pueblo por su
acceso sur, su origen se remonta al siglo XVIII. Fue construida
por mandato del prior del Convento de San Marcos de León y
visitador de la Orden de Santiago, monseñor Diego González |
| Castañón. Su construcción es una combinación de
estilos entre el barroco y el neoclásico. |
| Junto a la iglesia parroquial, emplazada en el centro del
pueblo, se mantiene en pie un antiguo arco de medio punto que
corresponde a la fachada del antiguo y ya desaparecido hospital de
peregrinos, en plena ruta del norte, que unía Oviedo y la capital
leonesa, donde confluía con el oficial Camino Francés en dirección
a Santiago de Compostela.
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| La ganadería, junto a la caza, ha sido el sustento básico
de los habitantes de Puebla de Lillo durante siglos, hasta el
inicio de la explotación de las minas de talco y, finalmente,
hasta la irrupción del turismo debido a la puesta en marcha de la
Estación de Esquí de San Isidro y el desarrollo, aún
incipiente, del denominado turismo verde o de naturaleza.
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| Estas actividades, han convertido a Puebla de Lillo es
una moderna población, de carácter subcomarcal, con un gran
porvenir basado en el sector servicios, de ocio y agroalimentario. |
| Desviándonos un poco a la
izquierda, merece la pena hacer una visita a Redipollos.
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La Virgen de Las Nieves de Puebla de Lillo indica el
camino hacia Redipollos, en la margen izquierda del Porma, a unos
escasos dos kilómetros de la capital del municipio. El centro del
pueblo es la plaza de la Picota, de claro nombre medieval y
justiciero, de ella parten tres calles que conforman los ejes del
caserío. Cuentan Matías Díez Alonso y Olegario Rodríguez
Cascos que en Redipollos el río Bueno se une al arroyo Cascajal
para formar el río Malo. La feracidad de sus valles debido a la
abundancia de aguas hizo que Redipollos |
| fuera codiciado en la Edad Media por los más
importantes monasterios leoneses, incluido el de Sahagún, cuyos
abades siempre ambicionaron los frescos pastos para sus rebaños.
Al final, el obispo de León se llevó el preciado botín y lo
disfrutó durante siglos. |
| De tanto enfrentamiento eclesiástico queda una
iglesia, en honor a San Bartolomé, de cierta belleza arquitectónica,
que guarda algunas tallas de valor artístico. Hay casas
solariegas con algunos escudos. |
| Volviendo a la carretera y
desviándonos de la ruta a la derecha, podemos ver lo que queda de
Camposolillo. El
pueblo fue abandonado por la construcción del pantano del Porma,
cuyas aguas nunca lo llegaron a cubrir. A pesar de ello, sus casas
fueron desmanteladas y destruidas y pasó a ser propiedad de la
Confederación Hidrográfica del Duero. El río Porma discurre por
el medio de lo que fue el pueblo.
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| Ha habido varios intentos para devolver la vida a
este pueblo que no han acabado de fructificar. Tan sólo se ha
recuperado una o dos casas, que permanecen vacías durante casi
todo el año, salvo en el verano. |
| Camposolillo ha quedado como un monumento vivo al
progreso, materializado en este caso en un pantano dedicado al
regadío y, al mismo tiempo, a la solidaridad de unos habitantes
de la montaña que se vieron obligados a abandonar sus hogares en
beneficio del desarrollo de las tierras de secano del sur.
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| Siguiendo la carretera hacia Boñar, a la derecha
nos sale una carretera en sirección a Solle, que merece una
visita. El primer pueblo que nos encontramos es San Cibrián de
la Somoza. |
| Hay un puerto, el de Murias, que ha pasado a la
historia no por la abundancia y calidad de sus pastos sino por un
pleito que duró más de dos siglos. Los vecinos disputaron al
marqués de Villasante los derechos de pastos y, al final, la
justicia lenta pero implacable dictó sentencia a favor del
pueblo. Los monjes de Sahagún y los condes de Luna sentaron aquí
sus reales y se beneficiaron de sus recursos naturales. |

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| Hoy, unos pocos vecinos luchan contra la despoblación
a la sombra de una pequeña iglesia en honor a San Cipriano obispo
y San Cornelio Papa. |
| San Cibrián y Solle sólo están separados por un
kilómetro. El arroyo de la Rosa que viene de Solle riega los
campos de San Cibrián antes de desembocar en el ya inmediato
Porma. |
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Solle, asentado en un estrecho
valle y a la sombra del monte de avellanos de la Biesta, el nombre
de Solle deriva de la palabra sol. El pueblo se alarga a ambos
lados de la calle principal. Al lado de la iglesia se levanta la
Peña del Concejo, el lugar donde los vecinos debatían los
problemas y se organizaba la vida en común de sus habitantes. En un altozano se yergue la iglesia parroquial dedicada a
San Pedro, en cuyo interior se guardan interesantes tallas de
madera. Existe también la pequeña ermita dedicada a la
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| Virgen
del Camino, lo que demuestra que Solle era también parada y fonda
de los peregrinos que habían elegido el Camino de Oviedo a León
en su ruta a Santiago de Compostela. |
| Aconsejamos seguir la carretera que rodea el pantano
y llegarnos a hacer una visita en las inmediaciones de Valdehuesa
al Museo de la Fauna Salvaje. |
| La Fundación dr. Romero Nieto, en colaboración con la
Excma. Diputación Provincial de León, Universidad de León y
Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, ha
creado el Museo de la Fauna Salvaje, una iniciativa única en su género
en España y Europa. En un enclave paradisíaco, a orillas del
embalse del Porma, el museo nace con la voluntad de contribuir a
una mayor concienciación sobre la importancia de nuestra fauna y
flora.
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| Por un lado, un complejo eminentemente didáctico y
expositivo, distribuido en 25 salas en las cuales se exhiben más
de 8.000 especies: grandes mamíferos, felinos, primates,
reptiles, aves, insectos; todas ellas naturalizadas, recreando su
hábitat y querencias mediante pintura artística, flora autóctona
y otros recursos escénicos que reflejan fidedigna mente cada
ecosistema; y por otro, el aire libre, un parque natural en el
cual diversas especies viven en semilibertad. |
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| El Museo de la Fauna Salvaje cuenta con todos los avances
tecnológicos propios de la moderna museística, además de sala
audiovisual, aula biblioteca, tienda, galería de arte. |
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Los que prefieran cerrar la
ruta sin bajar rodeando todo el pantano, lo pueden hacer por
Reyero, bonito pueblo de montaña y por cuyo municipio transitan
tres hermosas rutas señaladas dentro del parque regional. Una vez
en Reyero, se puede tomar la carretera de la izquierda e irnos
hasta Viego, para en unos tramos de senda a través del parque
regional llegar a Valbuena del Roblo y luego |
| a Las Salas. O la carretera
de la derecha e ir a Prijamas, y desde ahí, ir a Corniero y Crémenes. |
| Estos tramos de estas
variantes, son a través de una ruta del parque y lógicamente no
se pueden realizar con ningún tipo de vehículo. Para hacerlo en
coche, se recomienda bajar por Boñar, o dar la vuelta toda la
ruta hasta Riaño. |