RUTA AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA VELILLA

Saliendo  de  Cistierna  en  dirección de Puente Almuhey. Puente Almuhey fue un complejo de asistencia  a  caminantes  y peregrinos que tenía  albergue, iglesia, molino y puente sobre el río Cea, en la confluencia del río Tuéjar.

Puente de Puente Almuhey.

En Puente Almuhey,  pernoctaban los  caminantes y peregrinos que llegaban desde distintos puntos  lejanos  para  acudir a  Santiago y desde los alrededores para subir hasta la Virgen de la Velilla.
Después  fue  la confluencia de tres concejos o  jurisdicciones,    señalados   en   una   gran piedra  triangular,   aun   conservada,    en  el centro de la nueva glorieta, junto a la iglesia. La piedra  tiene grabados los nombres de los tres  concejos  y  muestra  los apoyos para la jarra  de  vino  y  los  tres  vasos, con los que celebraban la  reunión  los  tres  mandatarios, para dirimir los problemas comunes: Valdetuéjar,    Valderrueda   y    Valle   de Almanza.

Muria en Puente Almuhey.

La iglesia de las Angustias edificada  en el siglo XIII, como muestra la ventana del testero con cruz de Malta grabada y la puerta de  entrada  de arco de medio punto, conserva en su interior una bella imagen de la Piedad o Dolorosa  en  el  Camino y un hermoso cordobán barroco.

Iglesia de las Angustias en Puente Almuhey.

Desde Puente Almuhey hay varias  magníficas opciones: se puede subir, por el valle  del río Cea  hasta  Valderrueda,   Prioro y el santuario de la Virgen del Pando, llegando hasta las pistas  de  nieve de San Glorio (30 Km.).  Se  puede  bajar  por  el  río  Cea  hacia  el  sur encontrándose  con   las  poblaciones  de  Almanza,  Cea  y  Sahagún contactando como el Nuevo  Camino  de  Santiago  llamado  francés.  Es  sin  duda  lo  que llamamos un camino trasversal.
La ruta  que proponemos es caminar por el Viejo Camino de Santiago, junto al río Tuéjar,  hasta el santuario  mariano de  La Virgen de la Velilla (10 Km) para conectar con la Ruta Vadiniense-Picos de Europa  en  las  proximidades  de Cistierna, llegando por Fuentes de Peñacorada.
El  río  Tuéjar  ofrece  el  nombre al valle: Valdetuéjar (Valle del Tuéjar). El  nombre  de Tuéjar hace alusión a los tejos que abundaban en la zona.  El tejo es un árbol simbólico de la  muerte,  porque  es  venenoso  y  de  la  inmortalidad, por ser de hoja perenne, como la hiedra,  muy  utilizado  por  los  vadinienses,  habitantes  en  la  zona  antes  y después de la conquista romana.
Se  pasa por Taranilla presidida por una gran iglesia   dedicada   a   Santiago   Peregrino, diezmada  por un incendio, que la hizo perder otras  piezas  antiguas.  Queda un San Roque protector   de   peregrinos.     En   la   ermita, dedicada a Santa Agueda, se  conserva  una campana   del  siglo  XIX.   Llegando  a  San Martín  de  Valdetuejar  nos  espera  la  bella iglesia  románica  del  siglo  XII,  dedicada  al santo  soldado  y  obispo  Martín  de Tours,

Iglesia de Taranilla.

santo  protector  de  los  caminantes  y peregrinos. El nombre del titular y la leyenda  hacen suponer que hubo un monasterio con albergue para peregrinos, desde muy antiguo.

Iglesia de San Martín de Valdetuejar.

Sobre  un  altozano  rocoso  que  se  mira  en  el  río  Tuéjar,  se  muestra una arquitectura románica sólida, de piedra sillería bien cortada,  la  más antigua  e  importante  de  la  zona, declarada monumento nacional.
La fachada exhibe dos cartelas acompañadas de  figuras  alusivas.   La  superior   dice:  los ángeles que velamos el sagrado templo  al que entra  exhortamos  que  tema  al  Dios que  está dentro. La inferior, en lengua latina que traducimos, reza así: Esta es la casa del Señor   firmemente   edificada,   esta   bien cimentada sobre la dura roca.  San Martín ruega  por nosotros.   Actualmente queda la iglesia     construida     sobre     una      planta rectangular con muros sólidos reforzados por columnas adosadas,  se  cubre  con  bóvedas de arcos apuntados ojivales.

Cartela.  Iglesia de San Martín de Valdetuejar.

interior de la iglesia de San Martín de Valdetuejar.

Destacan  los  cuatro  capiteles  historiados  con  aves  picoteando  una  piña, animales con cabezas de león y vegetales, también formas simbólicas alusivas  a la  unidad,  al  vicio  y  a virtud.

Detalle de los capiteles y columna de la iglesia de San Martín de Valdetuejar.

Buen retablo barroco de finales del siglo XVIII, con la encantadora imagen de San Martín,

protector  de  caminantes,  partiendo su capa de soldado con el pobre  peregrino,  tullido y semidesnudo,  acompañado  a  ambos  lados por dos  santos  franciscanos,  San Antonio y San Francisco.   El colorido  del retablo tiene un  encanto   especial.   Otro  retablo  con  la Virgen del Rosario,   se ha recompuesto en la sacristía.    La   hermosa   cruz   procesional colocada a la izquierda preside la celebración eucarística  en  el  altar.   Lástima que el coro haya   sufrido    tal    deterioro,    porque    su barandilla  y  artesonado  muestran la calidad de  su  buena factura barroca de madera.  La sólida torre se  edificó  posteriormente  sobre

Detalle del retablo.

la  cabecera  rectangular  de  la iglesia y muestra al exterior unas copias de sirenas, una con fecha  1782,  semejantes  a  las  que  se  conservan  entrelazadas  por  las  colas  de  pez  y sostenidas por dos cabezas de atlantes, en el alero sur del tejado, procedentes del S. XII.

Las sirena de la iglesia de San Martín de Valdetuejar.

Cuenta  la  leyenda  que  unas  peregrinas,  al  acogerse  en  el   albergue   del   monasterio, sedujeron a otros  tantos  monjes  del  cenobio  de  San Martín.   El  abad  Guillermo  (San Guillermo  es el santo de la zona de Peñacorada) vigiló las salidas de los monjes y confirmó la sospecha de los escarceos amorosos entre los monjes y las peregrinas. Como castigo de su  pecado,  convirtió  a  las peregrinas en sirenas del río Tuéjar, que cantan en la noche de San Juan y obligó a los monjes,  como penitencia y castigo, a edificar la iglesia, tallando sus capiteles y aleros con imágenes de las  sirenas,  en  recuerdo  de  su  pecado.  La Mitología griega  consideraba a las sirenas como hijas del rey Aqueo de Grecia y de Gea, (la tierra). Ya desde la antigüedad, la leyenda atribuye a las sirenas el uso de un canto muy dulce,  con el cual atraían a los caminantes y navegantes para devorarlos.   -A veces se confunden  con las  ninfas,  conocidas  como janas o xanas-   Las  sirenas  se  representaban  en  forma  de mujer-pájaro o en forma de  mujer-pez  y habitaban en arrecifes y rocas, junto al agua. Son símbolo del deseo y de la tentación,  por  su atractivo femenino y al mismo tiempo, también significaban   la   destrucción,   ya  que,  por  su  forma  monstruosa,  destruyen  el  encanto producido por su dulce música, por la belleza de su rostro y la hermosura de su busto.
En  las  cercanías  de  la  iglesia románica, un lago, resultado de las minas a cielo abierto de carbón, ofrece un gran atractivo deportivo y turístico para la zona.
Renedo de Valdetuejar. Pocos  kilómetros   más   y   entramos   a   la derecha junto al muro defensivo de lo que fue famoso  palacio  de  los  señores  De  Prado, marqueses   de  Valdetuéjar,  en  Renedo  de Valdetuejar.   Los  Prado  de origen histórico muy antiguo, al inicio  de  la  recuperación del reino,   se  enriquecieron  más  tarde  por  los reyes   en   América   y   con   las   tierras    y posesiones     conseguidos    gracias    a    los diezmos,   impuestos  y  vejaciones  sobre los
pueblos dominados. Era tal su poder que hasta ciertas fuentes de agua se  reservaban  para beber  sus  caballos,  sin  que  los  lugareños  pudieran  hacer  uso   de   las   mismas.   Los escudos, un león timbrado por corona, trasladados  con  la  fachada  del  palacio  al  centro hospitalario de  Santa  Maria  de  Regla en la ciudad de León, predican en lengua latina sus ansias de grandeza: Honor al príncipe. La gloria no muere...

Fachada del palacio antes de ser desmontada, y en su actual ubicación.

Aun   pueden   verse   algunos   de   los   edificios   secundarios,   como   la   casa   de   los administradores y las torres de entrada que estaban rematadas con dos soldados de piedra, actualmente  conservados  en  el Museo de Ampudia y el lugar donde estaba hasta los años 60 la fachada de los más importantes señores feudales de la zona.
La fachada  se  compró con la idea de colocarla en el santuario de la Virgen del Camino en León,  pero  se  desvió  hacia  el  complejo hospitalario de Santa María de Regla, donde se encuentra. Poco queda en el lugar de  la  antigua grandeza de los Prado. Algunas casas con portadas de arco de medio punto  en  piedra  y  escudos  recuerdan  la grandeza feudal del lugar, así como otras piezas desparramadas por diversos pueblos.

Los Evangelistas, pertenecientes a la capilla privada de los Prado.

También  ostenta  su  poder  las  imágenes  gigantescas  de los Evangelistas del siglo XVIII, talladas  y  policromadas  en  madera  y  el  retablo  con  la  heráldica,  de la capilla privada palaciega,  actualmente  en  la  iglesia  parroquial del pueblo, Renedo de Valdetuejar. Otros retablos más pequeños se han adaptado  también  a  los laterales de la misma iglesia, donde aún se muestra, a los pies, la pila bautismal antigua.
Seguimos  la  ruta  hasta  el  santuario  de  La Virgen de la Velilla perteneciente a  La  Mata de Monteagudo.   Esta población conserva la torre antigua de la iglesia reformada  y  restos del palacio que fue de  los  Prado  y  escudos de  los  Villaroel.    Antiguamente   existió  un castillo        fortaleza        conocido       como Monteagudo, en la cima de la montaña.

Fotografía izquierda: Virgen de la Velilla. Fotografía superior: Torreón al que se le pueden apreciar troneras de artillería.

La Virgen de la Velilla es un santuario mariano que sustituyó en el siglo XV al monasterio fundado  por  San  Guillermo, situado en la falda de Peñacorada, del cual aun se conservan restos  y  que  se llamaba Virgen del Valle ( Vallulis). La familia de los Prado, en concreto, Diego Prado  y  María  Díaz,  hallaron en el siglo XV (año 1470) una pequeña imagen en el campo, procedente del antiguo  monasterio  abandonado  de  San Guillermo y se construyó en el lugar primero una ermita y luego  un  gran  edificio  como  santuario  de  María  en  los siglos XVII y XVIII.

Santuario de La Virgen de la Velilla.

La iglesia  es  un  gran espacio de estilo clásico escurialense construido de piedra sobre una planta de cruz latina, con cúpula, a la que se unió en la cabecera un camarín y a los pies una gran torre y atrio en el lado sur.

Interior del Santuario de La Virgen de la Velilla.

Conserva  dos  retablos  del  siglo XVII,  del  Cristo  y  de la Inmaculada, en los brazos del crucero y otro barroco en la cabecera del siglo XVIII,  con  imágenes  de  San  Nicolás de Bari y Santo Domingo de Guzmán.
Tenantes en el camarín de la Virgen. El  camarín,  con  la  pequeña  imagen  de   la Virgen en un trasparente, posee además  dos retablos dedicados a San Antonio y San Juan de  Sahagún,  bajo  una  bóveda  pintada con interesantes temas barrocos, de característico trampantojo.    El  retablo  del  camarín   está apoyado por dos tenantes,  uno  masculino  y otro femenino con serpiente enrollada, que se consideran  como  representaciones de Adán y   Eva.   Un   gran    relieve    de    Santiago Matamoros  preside,  desde  la  fachada  sur del    exterior,    las   masivas   reuniones   de devotos cada festividad  del  año.  El  camino continua,  por  la  izquierda,   desde el mismo

santuario,  por   una   pista  de  tierra   de  10 kilómetros,    cruzando    un     impresionante bosque  de  robles,   otro  de  hayas  y  valles donde se refugian los jabalís,  los corzos y los ciervos.  No  se  debe  temer  a  los animales silvestres, si  no  a  los  cazadores  que  en  la época de caza ojean su salida.  El  camino es suave,    fácil   de   caminar.   El   paisaje   es impresionante  y  un  disfrute  salvaje para los amantes  de la naturaleza. En cualquier época del año alcanzando desde aqui  Ocejo  de  la Peña, Fuentes de Peñacorada y  Santa  Olaja

Detalle de la fachada.

de la Varga, con lo que ya empalmamos con la Ruta Vadiniense.