PR LE-33                Matapiojos  
  Distancia: 7,5 km.  
  Duración: 3 h.   Desnivel: 220 mts.  
  Punto de partida y llegada: Boca de Huérgano.  
  Tipo de camino: pista forestal. Dificultad: baja  
 

Época recomendada: Todo el  año,  excepto con nieve.     A lo largo del recorrido se encuentran  un  par  de  fuentes;  existe  la  posibilidad  de  hacer  la  ruta a caballo o en bicicleta   de   montaña,   alquilando  los  animales  o  las  bicis  en  Boca  de  Huérgano (preguntar en el hostal).

 

  El  punto  de  inicio  de este itinerario se localiza a la salida de Boca de Huérgano por la carretera de Siero de la Reina, justo después de pasar el puente sobre el río Yuso.  
Allí tomamos un camino  ancho  que  sube  hacia un pinar de repoblación, alcanzándose muy pronto una encrucijada. Iniciaremos la ruta por  el camino de la derecha, que sigue subiendo, al principio en zig-zag, pero luego de forma más directa y progresiva.
La  ascensión   finaliza  en  el  lugar  de  Valdemerón,  paraje  inmerso  en  un  precioso robledal, literalmente  tapizado  de líquenes. El siguiente tramo es un delicioso paseo sin apenas desnivel en el que la vista  juega  a  descubrir  los  árboles  más sobresalientes y retorcidos, especialmente numerosos en el monte de  Matapiojos,  que  se  cruza  poco antes de llegar a la pradera del Camperón.  Es éste un enclave estupendo para disfrutar de un descanso aliado del pilón que sirve de abrevadero al ganado.
Desde allí se dominan los bosques que  cubren  cada valleja y cada loma de la vertiente opuesta del valle, sin llegar  a  ocultar  las  refulgentes  cresterías calizas del Gilbo y Las Pintas que se recortan en el horizonte.
En el Camperón,  la ruta cambia bruscamente de dirección, internándose de nuevo en el robledal para ir  en  busca  del  collado  que  separa  el  Alto  de  Matapiojos, a nuestra derecha, del Cueto de San Martín, a nuestra izquierda. Este collado da  paso al valle de Arbolande, del que se  tienen  buenas  panorámicas  un  poco  más  adelante,  desde  la campera de Llamarredonda.   A partir de aquí el camino desciende para ganar el fondo del valle en La Risoña, donde  enlazamos  con  una pista que nos conducirá en cómodo descenso hasta la ermita de Villafrea,  situada  a  las  afueras  del  pueblo.  Al lado de la ermita   nace   un  camino  vecinal  que  nos  llevará  de  vuelta  a  Boca  de  Huérgano, permitiéndonos cerrar el circuito.