PR LE-50             Puerto de Tejedo  
  Distancia: 5,5 kms.  
  Duración: 3 - 4 horas.  Desnivel: 360 mts.  
  Punto de partida: Crémenes o Argovejo   Llegada: Puerto de Tejedo  
  Tipo de camino: senda. Dificultad: media  
 

Época recomendada:   Todo el  año,  excepto con  nieveEn Crémenes existen varios establecimientos de restauración y alojamiento, además de un autoservicio y una zona de acampada en Coto Rodrigo; entre los dos pueblos, hay un área recreativa frente a la ermita de Pereda.

 

 

 
Saliendo   de  Argovejo  por  el  Camino  de  los  Barriales,  que  pasa  por  delante del cementerio, remontamos la loma de La Collada. En este alto, sendas pistas se apartan a derecha e izquierda  del  camino  principal,  que  comienza  un  corto  descenso  por  el lindero  del  rebollar  de  Matahaces  hasta  desembocar  en  el  cruce  de  caminos  del Candanedo. En este punto, la pista sigue bajando hacia Crémenes, proporcionando  un acceso alternativo a la  ruta,  mientras  que  a  nuestra  izquierda  se  desvía  un  camino forestal más estrecho, apretado entre robles y piornos.

Tomando  esta  opción,  acabamos por doblar una loma que ofrece una grandiosa vista del Pico Aguasalio.
Bajamos entonces en busca del arroyo de Valdepino, para comenzar seguidamente una fuerte  ascensión  por  la  solana  de  la  Sierra  los  Frailes,  cubierta  de brezo blanco y escobas sobre los que destacan grandes y solitarios rebollos.   Esta subida termina a los pies de un repetidor instalado sobre una peña caliza en la que  crecen hermosas sabinas y desde donde se  goza  de  otra  estupenda  panorámica,  esta  vez  sobre  el  valle  de Argovejo.
En  el  sitio  donde   termina   la   pista   del repetidor  sale  a  mano  derecha un camino en dirección al bosque que cubre la  umbría cara  norte  del  Pico  Aguasalio.   Al  llegar frente  a  las  primeras  hayas,  seguimos un camino    ancho    y    bien    marcado   que desciende a la izquierda por el interior de la foresta hasta salir a la  primera  pradera  de Las  Barriaticas.  Entonces   giramos   a   la derecha por una  senda  que  asciende  con esfuerzo  la  ladera,  evitando  los  cortados que cuelgan a uno y otro  lado  para  entrar de nuevo en el bosque.  A partir de aquí, la ruta   atraviesa   en   silencio   un   precioso hayedo hasta desembocar en  las  praderas del Puerto de Tejedo.

La ruta termina poco más  adelante, después de pasar la banda caliza de El Contadero, en la que el sendero se angosta entre las rocas obligando a caminar en fila india. Inmediatamente  después  se  abre  una  inesperada  llanura,  con   herbazales   que   se extienden por  las  laderas de  nuestro  entorno.   Para  finalizar  el  recorrido  podemos acercarnos  a un pequeño resalte rocoso en el que aún se pueden ver los restos de dos chozos  y  sus  respectivos corrales. También merece la pena asomarse al valle hundido que  corre  bajo  la  Peña Acebedo y que se pierde en la garganta de Las Escaleras. En dirección contraria,  hacia  la  cabecera  de  este valle encontraremos la única fuente del puerto donde rellenar la cantimplora.